LPG-Una luz en la lucha contra la violencia

Posted on 2012/01/23

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La poca eficiencia con que la autoridad ha tratado el problema de la violencia ha desesperado a la población, asfixia a los ciudadanos principalmente de bajos ingresos, las pandillas se han tomado las calles en buena parte del país, las cifras de asesinatos y extorsiones reportadas, (mucho no se denuncia ni registra), son dramáticas. Gran parte de la población vive atrapada en sus casas y paga renta por llegar, al salir no saben si regresarán vivos. Está en el centro de la preocupación nacional, pero hasta ahora no se vio nada que diera esperanzas. La primera luz se ve con la llegada de un nuevo ministro de Seguridad y recientemente del encargado de la OIE. Con su trayectoria y su formación disciplinada, logra que la mayoría lo vea favorable y cifra esperanzas en la gestión del nuevo ministro y su equipo.

Escrito por Rafael Castellanos Analista político
Lunes, 23 enero 2012 00:00

Se ve esperanza con el nuevo ministro de Seguridad y director de la OIE, el diagnóstico del problema y las soluciones que propone son acertadas y han sido propuestas en el tiempo por muchos. Hay que acompañarlo en su labor.

Al final los resultados lo dirán, sin embargo, al escuchar cómo enfrentará el problema, tanto públicamente así como en reunión privada con CEAL, un grupo de empresarios interesados en los problemas de país, el planteamiento del ministro, diagnóstico, identificación de obstáculos principales, los acercamientos que hará a la nación, el llamado a unirse a esa cruzada contra la violencia, identificando en qué puede ayudar cada grupo, inspiran confianza y deseos de unirse a este problema de todos.

Las opiniones de expertos y ciudadanos comunes respecto al fracaso del equipo anterior señalan el error clave del FMLN, que fue darle al ministerio, PNC y OIE una visión orientada a control partidario y colocar a militantes, más que a resolver el problema, quizá parte de un plan de control ciudadano, ejemplarizado en desmantelar los equipos con experiencia, sustituyéndolos por elementos sin ella. Dos años y medio de gestión fallida dejan poco que argumentar.

En lo sustantivo, el ministro Munguía Payés plantea principalmente, que las pandillas se concentran territorialmente en cinco departamentos y allí concentrará la recuperación de las calles.

Reitera que los códigos penales que nos dejamos imponer son garantistas para el delincuente, diseñados para proteger a los ciudadanos de los abusos del Estado, en una situación diferente. Por muchos criminales que capturen, es muy difícil condenarlos, aún por jueces correctos. Esto es gravísimo. Para resolverlo propondrá legislación especial para delitos de pandillas, la actual es complicada e inoperante. Jueces, fiscales y testigos tienen pavor de los pandilleros y muchos los matan. Como en otras situaciones en el mundo propondrá jueces, fiscales y testigos especiales, debieran ser sin rostro. Los penales son caóticos, mal y corruptamente dirigidos, fomentan dirigir delitos desde allí. Se necesitan nuevos penales adecuados y no tienen los fondos. Propondrá que empresarios construyan penales y el Estado los rente a largo plazo con alguna rentabilidad.

Como funcionó muy bien un patronato de empresarios que apoyó combatir la grave epidemia de secuestros en 2001, vería con buenos ojos la formación de otros u otros que aporten para contratar fiscales particulares, crear condiciones de aliciente para cuerpos élite antipandillas, como seguros para protección de sus familias y otros.

Queda fuera de su capacidad, pero pone el dedo en la Fiscalía y los jueces, hay mucho que señalar, entre corrupción y falta de capacidad, pero pide alzar la voz para presionar a los que corresponde y acompañen adecuadamente esta batalla contra la violencia. Señala la necesidad de cambios de actitud en la PNC en que se trabaja ocho horas y muchos prefieren no meterse en problemas porque pueden ir a prisión si en cumplimiento de sus deber, lesionan o peor a un delincuente, además de poca motivación. Hay un problema de concepción, los soldados del Ejército que ayudan a patrullar no tienen horario, no son deliberantes, cumplen órdenes, lo que no se da en la PNC.

Se ve una luz de esperanza, es nuestro deber apoyar al ministro.

Una luz en la lucha contra la violencia

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