LPG-La política debe ponerse al servicio del interés nacional

Posted on 2012/01/23

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Los comicios de 2012, como tantas veces se ha repetido, tendrán de seguro un carácter aleccionador superior al que han tenido las elecciones anteriores de la misma índole.

Escrito por Editorial
Lunes, 23 enero 2012 00:00

Las elecciones están a las puertas, y menudean las ofertas partidarias tanto legislativas como municipales, así como las declaraciones partidarias de orden general, dentro del clima político crecientemente competitivo que se vive en el país. Pero de todo lo que se está oyendo, en una frecuencia que se intensificará en los próximos días y semanas, queda la sensación de que hay muy poca novedad, tanto en las actitudes como en los planteamientos. Esto indica que la tarea por hacer en el ámbito de la modernización política es aún muy grande, y resulta cada vez más evidente que el sistema nacional resiente los efectos de este retraso injustificable en la puesta al día de la institucionalidad política.

Los comicios de 2012, como tantas veces se ha repetido, tendrán de seguro un carácter aleccionador superior al que han tenido las elecciones anteriores de la misma índole. Y una de esas lecciones, por reiteración y no por novedad, se refiere al hecho de que el electorado de seguro seguirá optando por el equilibrio de fuerzas en el esquema general de la institucionalidad. Subrayamos esto porque se da en el marco de una alternancia ya realizada, y dentro del augurio de nuevas alternancias en el futuro.

Hay una tendencia clara hacia el bipartidismo, no absoluto pero sí bien marcado por el hecho de que durante toda la posguerra el electorado viene manteniendo a las dos fuerzas representativas respectivamente de la derecha y de la izquierda –ARENA y el FMLN– muy por encima de todas las demás. Esto hace que la responsabilidad de esas dos fuerzas sea mayor, y que de sus comportamientos dependa en buena medida la suerte que va teniendo la dinámica del proceso nacional en general. Y un punto clave al respecto es que dichas fuerzas deben superar la tendencia a quedarse en las componendas con otros partidos minoritarios para entrar en la fase donde pueden construirse verdaderas soluciones: los entendimientos al más alto nivel. Luego de la experiencia vivida en 2009, difícilmente podría repetirse el ambiente catastrofista y artificioso que antecedió a dichas elecciones presidenciales. Hay dos elementos que hoy tendrán que incidir de una manera más directa en el quehacer político: el creciente interés de la ciudadanía por pronunciarse respecto de las distintas acciones y omisiones que se dan en el ámbito público, y, en consecuencia, la mayor atención que se les está dando a las propuestas que surjan tanto de los partidos como de las figuras que éstos presentan para competir en los diferentes cargos de elección popular.

Lo verdaderamente importante dentro del panorama tan lleno de contrastes y desafíos que vivimos es lograr que todas las fuerzas nacionales, y desde luego sus distintos liderazgos, asuman el interés nacional como el criterio fundamental de todas sus acciones. Y en primer lugar eso tendría que hacerlo la política, que es la actividad que gestiona la operatividad del Estado. Por eso el déficit principal en el dinamismo modernizador hay que cargárselo a la política. Si en los comicios que se avecinan el electorado repite en lo básico, especialmente en la Asamblea Legislativa, la correlación de fuerzas que viene siendo ya tradicional, los dos partidos mayoritarios quedarán aún más comprometidos a emprender entre sí un esfuerzo serio de entendimientos de fondo, que hagan avanzar al país con más velocidad y certeza por la ruta del desarrollo.

La política debe ponerse al servicio del interés nacional

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