La Página-Alianza con militares, inicio de muerte del PDC, dicen analistas-Diario digital de noticias de El Salvador

Posted on 2012/01/23

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Fundado en 1960 y tras la llegada de Duarte a la Junta Revolucionaria de Gobierno, el Partido Democrata Cristiano inició una alianza con la cúpula castrense, lo que provocó que muchos abandonaran esa instancia conformada por civiles y militares. Con los años los pleitos internos por dirigir al partido también lo debilitaron.

Última actualización: 23 DE ENERO DE 2012 09:36 | por Julio Calderón


Dos partidos tradicionales en El Salvador vieron como la democracia misma les sentenció a muerte con el voto. A los partidos Demócrata Cristiano (PDC) y de Conciliación Nacional (PCN), otrora instituciones fuertes que generaron cambios en su momento en el país, se les cerraron las puertas para existir políticamente.

Los analistas políticos y sociólogos Antonio Martínez Uribe y Roberto Cañas explican que el inicio de la caída de ese partido fue tras la alianza que a finales de la década del 70 y durante los 80, hizo con los militares de aquel entonces.

“El problema del PDC fue su compromiso político con los militares a finales de la década del 70. Se comprometen con los militares, y llevan adelante una represión muy cruenta a lo largo y ancho de todo el país, que es donde empieza la gran crisis que prácticamente lleva a la corrupción al PDC, y es donde la generación auténtica se aleja del partido, estamos hablando del doctor Abraham Rodríguez, posteriormente la juventud también se alejó, y en la década de los 80 cae en una crisis profunda”, explica Martínez Uribe.

Martínez señala que los valores de la democracia, basados en la doctrina social de la iglesia, fueron prácticamente “pisoteados y olvidados, y actualmente han sido olvidados por la nueva generación del partido”.

Para Cañas “el error más grande de los pedecistas fue su alianza con los militares y el gobierno de los Estados Unidos, fue un papel totalmente errado. Tanto militares como el PDC trabajaron juntos por sus propios intereses, fue una alianza en la que iniciaron juntos una política contrainsurgente”.

Mientras el PCN se resiste a morir el PDC yace enterrado en los archivos de la historia nacional. Pero se recetó la mejor de las soluciones políticas: usó el mismo color y se cambió el nombre, volviendo a la vida como Partido de la Esperanza (PES), bajo la dirección de Rodolfo Parker.

La historia

David Trejo, uno de los primeros que se integraron a las filas pedecistas tras su fundación en 1960, es el único sobreviviente que permanece fiel al partido, teniendo la responsabilidad de esparcir y defender la doctrina democristiana desde la dirección nacional del ahora PES.

“En noviembre de aquel año un grupo de personas, tras un golpe de Estado y situaciones que sucedieron en el país desde 1932, con regímenes militares, se reunieron en una casa en los Planes de Renderos. Allí estaban Julio Adolfo Rey Prendes, Abraham Rodríguez, Mario Pacheco Araujo, Napoleón Duarte y Hugo Villalta entre otros, y decidieron formar el PDC”.

A su criterio el mayor legado de los verdes es haber construido la democracia en el país. “Fuimos los que logramos sacar al país de las dictaduras militares y abrimos las puertas para crear una Constitución, que se firmó en el 83, que es el inicio del proceso democrático del que ahora gozamos”.

Trejo siente que es momento para que en el partido se apliquen algunos cambios. “Son necesarios, tenemos que adaptarnos a los tiempos. Lo dice la misma Santa teresa y la misma Biblia, que cada día tiene su afán”.

Y aunque no es un hombre al que le gusta mucho hablar de la vida interna del partido, reconoce los altibajos políticos, producto de divisiones en torno a intereses personales al buscar u ostentar la dirección nacional.

“Tenemos que corregir muchas cosas, pero hay que mirar hacia adelante y trabajar en cosas importantes como la Ley de Partidos Políticos”, indicó.

Abrió caminos

Martínez Uribe fue miembro de la Junta revolucionaria de Gobierno que también reunía a Duarte, y tuvo a su cargo la Secretaría de Cultura.

Dice que el origen del PDC es muy noble, enmarcado en el sentido de justicia siendo el más fiel representante de la década de los años 60, cuando se comenzaron a crear nuevos partidos políticos.

“Eran partidos más independientes y liberales, que no respondían a golpes de Estado que habían ocurrido antes de esa fecha en el país y en el mundo”, opina.

Martínez recuerda que los demócratas cristianos usaron el modelo italiano para su fundación, que tenía alianzas y una estrecha colaboración con los comunistas.

Con los comunistas

“Shafik Handal, que era secretario general del Partido Comunista de El Salvador, se reunía ampliamente con el PDC de Napoleón Duarte y con Partido Social demócrata (PSD) de Guillermo Manuel Ungo”.

La historia verde cuenta que a finales de los 70 e inicios de los 80, entró la primera junta revolucionaria a dirigir al país, donde se encontraba Duarte conformada por gente de distintas tendencias ideológicas, “pero después renunciamos y queda nada más la democracia cristiana comprometida con los militares, en un momento que inició la guerra civil”.

“Ha habido varios partidos, el original es el que surgió de la doctrina social de la iglesia. Pero el más decente fue el grupo de ellos que era perseguido por el gobierno cuando eran oposición a inicios de la década de los 69. Y ahora estamos con un dirigente, Rodolfo Parker, que no es demócrata ni es cristiano”.

Los problemas

En sus anales se cuentan los inicios políticos con algunos diputados ante la Asamblea Legislativa y posteriormente la presidencia de Duarte. La caída del poderío democristiano inició tras su muerte.

Desde entonces el PDC pasó por una serie de pugnas internas por tener el control del partido. Entre los enfrascados hasta en batallas legales se recuerda a René Aguiluz y Ronald Umaña, hasta llegar a la actual dirigencia de Rodolfo Parker, teniendo como segunda a Ana Guadalupe Martínez, una ex comandante guerrillera que luchó contra el PDC de la era duartista.

El PDC murió por no alcanzar el tres por ciento de votos requeridos en una elección, y tras cansarse de batallas legales ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Su prueba de fuego la enfrentará de nuevo con los votantes en las elecciones del 11 de marzo de 2012, cuando sepa si realmente la población salvadoreña le vuelve a salvar la vida o lo vuelve a condenar a muerte.

Diario digital de noticias de El Salvador

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