LPG-Pasiones en tiempos de paz

Posted on 2012/01/22

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Escrito por Luis Laínez
Domingo, 22 enero 2012 00:00

llainez@laprensagrafica.com Twitter: @LLainezLPG

La conmemoración del vigésimo aniversario de los Acuerdos de Chapultepec, que acabaron con el enfrentamiento armado, provocó una serie de reacciones, motivadas desde los mismos actos para recordar este hito histórico. El gobierno anunció que se trasladaría hacia el cantón El Mozote, en Meanguera, Morazán, para recordar la firma de la paz. Sin embargo, el único signatario del acuerdo que llegó fue el actual vicepresidente, ministro de Educación y ex comandante guerrillero, Salvador Sánchez Cerén.

El resto de firmantes decidió no acudir al lugar. No porque estuvieran en desacuerdo en reconocer la culpa que el Estado tuvo en la masacre de casi un millar de campesinos en El Mozote, en diciembre de 1981, sino porque no era momento para hacerlo.

El padre José María Tojeira decía en las páginas de LA PRENSA GRÁFICA que él sí aceptaba el esfuerzo que hizo el presidente por reconocer a las víctimas de la masacre. Sin embargo, el debate estuvo centrado en que si realmente el 16 de enero era la fecha para este acto. ¿No era mejor haberlo hecho en diciembre pasado, cuando se cumplieron 30 años del crimen?

Lo que pasó este lunes, sin embargo, tendrá mayores repercusiones, sobre todo con la instrucción que dio el presidente Mauricio Funes a la Fuerza Armada de reescribir la historia militar y sacar cualquier mención a militares acusados de violaciones a los derechos humanos. Cuando los periodistas buscaron al ministro de la Defensa, José Atilio Benítez, el general ya se había ido.

Dos días después, Benítez anunciaba que ya se había conformado una comisión para realizar la revisión histórica pedida por el presidente.

Sin embargo, cuando le preguntaron al general si estaba de acuerdo con eliminar el nombre del teniente coronel Domingo Monterrosa de la Tercera Brigada, con sede en San Miguel, dijo que era algo que debía ser analizado. “Muchos lo seguimos viendo como un héroe, porque dio incluso su vida por defender al país de una agresión de ese momento”, expresó.

Pero el acto del Ejecutivo en Morazán no fue el único este 16 de enero. La Asamblea Legislativa logró reunir a la mayoría de los firmantes de los Acuerdos de Paz, a delegados de la Organización de Naciones Unidas y también al cuerpo diplomático que viajó a El Mozote, aunque el presidente Funes no asistió.

Más tarde, ya en la noche, el alcalde de San Salvador colocaba ofrendas florales en el Obelisco de la Paz, justo enfrente donde un día antes, ante el Cristo de la Paz, la dirigencia del FMLN había colocado sus propias ofrendas.

Como vemos, 20 años después del cese de los enfrentamientos armados, las pasiones políticas están muy encendidas, avivadas, coyunturalmente, por la actual campaña electoral, pero profundizadas por la decisión del presidente de cambiar íconos militares.

¿Valdrá la pena haberlo pedido durante el acto que debía haber servido para relanzar la unidad nacional? ¿Acaso no era una mejor oportunidad hacerlo en diciembre del año pasado y reservar el 16 de enero para un acto más inclusivo, con un tono que abarcara a todas las partes del conflicto y no solo a una de ellas?

Creo que se perdió una oportunidad. Pero han surgido otras que vale la pena que se hagan bien.

Pasiones en tiempos de paz

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