LPG-La Fuerza Armada lo hizo… ¿y los partidos cuándo?

Posted on 2012/01/22

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Escrito por Rafael E. Lorenzana
Domingo, 22 enero 2012 00:00

rafael@doctorlorenzana.com

En los actos de celebración de los Acuerdos de Paz, se hicieron muchas citas, en referencia a los objetivos y a los resultados que se plantearon los involucrados en las negociaciones, de los ahora tan celebrados, Acuerdos de Paz.

Para orgullo de las fuerzas armadas, fueron muchos los elogios por parte de los diferentes actores de la vida nacional, debido al comportamiento ejemplar en cumplimiento de los Acuerdos, por parte de la institución armada. La población ha venido reconociendo el valioso aporte de la institución militar, otorgándole altas calificaciones en las diferentes encuestas en los últimos años.

Curioso es además, que se le reconoce la capacidad de haberse transformado en una institución obediente y respetuosa al poder civil. Lo contradictorio es que quienes se lo reconocen son los mismos dirigentes políticos, que se oponen con vehemencia a reconocer a los ciudadanos los derechos que la Constitución de la República confiere.

Los partidos políticos que recibieron en virtud de la Constitución de 1983 y los Acuerdos de Paz la responsabilidad de ser el vehículo mediante el cual los ciudadanos puedan acceder al poder público, lamentablemente han confundido sus atribuciones y secuestraron el aparato público.

Curiosamente los más férreos defensores de la dictadura partidaria son aquellos que lucharon contra la dictadura militar, desde luego respaldados por aquellos que ya saborearon el poder y se aferran a sus prebendas.

Si los militares cambiaron, los partidos deben cambiar. La ruta ya ha sido señalada por la población y esta ha expresado de miles de maneras, a través de las organizaciones civiles, cuáles son los cambios que se necesitan para mejorar nuestro sistema político. Es imperativo la creación de una ley de partidos políticos, que regule la democracia interna, facilitando la participación ciudadana para que estos se conviertan en verdaderos institutos políticos. Señalando parámetros para la aprobación de estatutos que garanticen el acceso a las posiciones de dirección.

Se debe incorporar en dicha ley una clara definición de cómo se deben financiar los partidos, así como claros deben ser los procedimientos de rendición de cuentas, sobre los orígenes y los destinos de los fondos que estos requieran para su funcionamiento.

Se deben realizar las reformas constitucionales que permitan convertir al Tribunal Supremo Electoral en un ente eminentemente jurídico, que sea el encargado de dirimir los conflictos de carácter legal, propios del quehacer electoral, el que a su vez deberá estar integrado por profesionales de la sociedad civil.

Deberá crearse una nueva institución que administre los eventos electorales, sin la participación de los partidos políticos, es decir, regentadas por elementos de la sociedad civil que deberán ser propuestos por los sectores académicos, empresariales y sindicales.

La Fuerza Armada ha demostrado que después de detentar el poder por casi cincuenta años fue capaz de aceptar que su mandato constitucional requería de la sumisión al poder civil. El pueblo a cambio le ha dado toda su confianza y sobre todo su respeto.

¿Como es posible que los partidos políticos no estén dispuestos a aceptar, sin ir a una guerra, que según la Constitución ellos se deben al soberano y al igual que los militares están al servicio del pueblo?

La puerta para hacer los cambios se abrió con las sentencias de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia y los partidos políticos han tenido –a regañadientes– que aceptar que los dueños del país votemos por el rostro de quienes queremos que nos representen.

¡No desperdiciemos la oportunidad! Votemos por persona.

La Fuerza Armada lo hizo… ¿y los partidos cuándo?

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