EDH-Nombramiento de jueces

Posted on 2012/01/22

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Por Mario González.22 de Enero de 2012

Hace poco se publicó en este periódico que el Consejo Nacional de la Judicatura (CNJ) le reclamó a la Corte Suprema por qué no aceptaba sus propuestas para el nombramiento de más de un centenar de jueces, sino que estaba designando jueces "interinos", es decir, al criterio o antojo de quién sabe.

No vamos a cuestionar la capacidad de los que han sido nombrados por la Corte, pero el procedimiento no parece el correcto, pues ni siquiera se coloca a los jueces "suplentes" que deben ser llamados para esos casos ni el nombramiento de los "interinos" se trata en Corte Plena, según se denunció.

Desde que fue fundado el CNJ, en 1990 , se estableció que propondría las ternas de los abogados más probos y capaces para los puestos de jueces.

Es decir, que la Corte sólo puede nombrar jueces surgidos de ese banco de elegibles y no tomar otros caminos, sobre todo cuando queda la duda en casos como el de un juez que, según se denunció, fue puesto de manera "interina" mientras dure el plazo de nueve años del nombramiento del magistrado de la Corte que tenía el puesto.

Incluso se sabe que los jueces de paz de San Salvador pidieron al presidente de la Corte, en audiencia, que diera una explicación al respecto, ya que en otros casos similares se llamó a los suplentes correspondientes o a un juez del distrito judicial de la capital. La respuesta fue que "era algo temporal" y que se tomarían cartas en el asunto.

En todo caso, sería bueno saber quién califica estos nombramientos y cuándo se tomarán en cuenta las propuestas del CNJ para nombrar a los titulares, a fin de que no prevalezcan más dudas.

Me parece que ya es tiempo de que la Corte resuelva también estos problemas, se ponga de acuerdo y les dé tanta importancia como a los casos electorales, políticos, tributarios y otros, como las divisiones internas, que han sido noticia en los últimos tres años.

Ya es tiempo de que el sistema judicial salga del sopor en que se encuentra y comience a actuar, sobre todo en sintonía con los demás poderes del Estado y, principalmente, con la población.

No se vale que, en aras de la tan llevada y traída independencia, se cometan injusticias peores que las que se quieren combatir.

Si las leyes están allí, cumplámoslas, y si no nos gustan, promovamos su reforma, pero no las saltemos, ya que un día nos pedirán cuentas de ello. La judicatura o una magistratura no es una patente de corso, sino una res-pon-sa-bi-li-dad (para que se entienda mejor).

Si exigimos transparencia, debemos predicar con el ejemplo.

elsalvador.com, Nombramiento de jueces

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