Contra Punto-“Cuando nos enojamos nos organizamos más” – Noticias de El Salvador – ContraPunto – Noticias de El Salvador – ContraPunto

Posted on 2012/01/22

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Por Ana Virginia Guardado Peña

NAUIZALCO, SONSONATE – Margot Pérez es una mujer de Nahuizalco, de origen náhuat pipil, que lleva más de veinte años trabajando en la revitalización de la cultura originaria en comunidades de Izalco, Nahuizalco y Juayúa.  De madre indígena y padre terrateniente, Margot cuenta que su abuela se negó a enseñarle a hablar náhuat debido al miedo a revelar su identidad cultural; heredado de la masacre cometida en el occidente del país el 22 de enero de 1932, por órdenes del presidente Maximiliano Hernández Martínez, en contra de indígenas y campesinos que exigían la devolución de sus tierras y la mejora de las condiciones económicas.

La masacre dejó un saldo de más de 22 mil muertos y un atraso cultural de cientos de años, pues la persecución contra todos aquellos con características propias de los indígenas continuó mucho tiempo después del genocidio cometido por la dictadura militar. 

La población originaria se vio obligada a negar sus raíces culturales para poder salvar su vida, “escondieron el idioma y después de eso las personas se empezaron a avergonzar de decir que eran originarias”, explica Margot. Esto, asegura, ha provocado que hoy en día existan estereotipos con respecto de las personas originarias; “la cultura impuesta nos ha enseñado que los indígenas somos analfabetos, solo somos para servir, para parir hijos y para cuidar la casa”.

En ese sentido, Margot plantea que pese a los cambios por los que ha atravesado el país, los problemas estructurales de la población originaria continúan siendo los mismos, “parece ilógico pero es cierto, estamos viendo la parte de la vivienda, la parte de la alimentación y la parte del vestuario”.  A esto se suma la marginación de la que son víctimas a causa de su origen.

De su trabajo en el Consejo de Pueblos Originarios destaca las valiosas experiencias sobre la dignidad de su pueblo que le han sido transmitidas por las nanas o abuelas, “una nana nos dijo que llevar el pelo en la cara es incorrecto, porque es avergonzarse de sí misma, me decía: si vas a andar con algo en el pelo o trencita o lo que sea, pero la cara destapadita. También arrodillarse es símbolo de humillación, uno tiene que hincarse sólo con una pierna, eso demuestra que somos personas guerreras”, relata.

¿Cuáles son las principales banderas de lucha de las comunidades originarias?

El pueblo originario yo lo identifico como un palo grande que tiene sus raíces, que son nuestra cultura, y de ahí le nacen ramas en donde trabajamos con la artesanía, la agricultura, la semilla criolla; pero ya lo vemos así como ramas.

Nuestra prioridad que se ratifique el convenio 169 (de la OIT), que es una de las luchas más grandes que llevamos a nivel nacional y es una petición a nivel internacional. Nuestra lucha es que se nos visibilice como pueblos originarios, porque presidentes anteriores han dicho que no existimos, entonces queremos decirle, no solo al pueblo de Nahuizalco, a todo el mundo: los pueblos originarios aquí estamos presentes y no somos solo Náhuat Pipiles, están los hermanos Cacahuira, están los hermanos Lencas, hay bastantes hermanos originarios. Estamos haciendo una red a nivel nacional que se llama Red para la Paz y la Dignidad de El Salvador; no va a ser sólo el Consejo, sino una lucha a nivel nacional con todos los pueblos originarios.

¿En qué consiste el trabajo del Consejo de los Pueblos Originarios?

El Consejo en sí solo somos como siete personas que trabajamos de forma voluntaria, pero llamamos a los líderes de las comunidades y ellos son los que encajan todo el Consejo. Tenemos 15 personas de 15 comunidades. Trabajamos con más de 12 comunidades, todas de origen náhuat pipil. 

El trabajo es más que todo voluntario, hacemos un plan de trabajo y vamos a las comunidades a sensibilizar a las personas para que reconozcan su identidad. Además de eso reunimos a las abuelas para que ellas se identifiquen y no se sientan avergonzadas; porque hay abuelas que nos dicen “yo ya me cansé de que me digan india refajada”; a las abuelas la gente las ve como que no valen nada, como que ya no producen y nosotros les enseñamos el valor que tienen para nosotros, les decimos que es un privilegio ser originarios, que no se sientan ofendidas, sino que se sientan como parte de la comunidad originaria, pero que no se sientan mal. También tratamos de rescatar, porque ya casi se está muriendo, nuestro propio idioma que es el náhuat. Trabajamos en forma conjunta con la Casa Temática, los días sábados hay un grupo de personas que vienen a recibir la clase de náhuat. 

Lo bonito del trabajo que se realiza es que uno ve los resultados. Por ejemplo, antes la gente se sentía ofendida de que le decían que era originaria, ahora dicen “nosotros los hermanos indígenas”. También las abuelas nos han dicho que quieren volver a hablar náhuat, porque ellas no es que no lo sepan hablar, sino que se les ha olvidado. La abuela Tila me decía: “mira hija yo hablaba el náhuat hasta los diez años y de ahí en adelante hasta me daban duro cuando lo hablaba”, entonces ella quiere volver a hablar. Fruto del trabajo que tenemos hay familias en donde las abuelitas, como dicen que ya se van a morir, quieren que sus nietas usen refajos. Hay familias que están entusiasmadas de que las niñas de tres años ya van a usar refajo.

¿Por qué es necesario hacer esfuerzos de sensibilización para que las personas acepten o reconozcan su identidad? ¿Por qué no se da de manera natural?

Porque lamentablemente muchas personas se avergüenzan de decir que son originarias. Mi abuelita cuenta que cuando vinieron los señores usurpadores y empezaron a matar a las personas que hablaban el náhuat, ellas escondieron el idioma y después de eso las personas se empezaron a avergonzar de decir que eran originarias. Por ejemplo, mi abuelita me regañaba en náhuat y yo le decía “abuelita, ¿qué me quiso decir?” Pero yo le preguntaba para aprender y ella me decía “no me preguntés, hija, eso ya no es para vos”, porque ella ya no quería hablar de ese tema. A las abuelas que las tenemos todavía nos ha costado bastantes años de trabajo que sientan confianza, porque ellas todavía tienen la creencia de que si dicen que son originarias las van a matar, o les van a quitar sus tierras y las van a sacar de sus casas. Están como traumadas y no quieren hablar de eso.

¿A qué responde ese trauma?

Ese trauma nació de la masacre de 1932, porque vinieron varias personas a quitarles las tierras a las personas de aquí de Nahuizalco. Cuentanmargot3 que las agarraban, las torturaban, las mataban, las masacraban. Entonces las personas ya no quisieron tener su identidad, incluso me atrevo a decir que varias personas se quitaron el refajo para que no correr el riesgo de morir. Así que el trabajo de nosotros consiste en andar sensibilizando a las personas y decirles que eso ya no pasa.  

Y nos siguen marginando. En algunas organizaciones nos siguen sacando. Nosotros estábamos en la Mesa Nacional de los Pueblos Indígenas, que estaba coordinada con Derechos Humanos, y cambiaron la reunión y no nos dieron ni fecha, ni día, ni nada y nos dejaron ahí como novia de pueblo, esperando la reunión y nunca la hicieron de nuevo en ese lugar con tal de que ya no llegáramos. Entonces nos damos cuenta de que el pueblo originario a nadie le interesa más que a nosotros mismos; nosotros tenemos que hacer valer nuestros derechos y no solo hacernos valer, sino que andar en las comunidades diciéndole a las abuelas que no se sientan marginadas, que no se sientan mal de ser indígenas, para que ellas sigan en el proceso y que hablen el náhuat sin ningún temor; que tenemos ya la Ordenanza Municipal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, que es una herramienta que nos ampara a varias cosas que estaban sucediendo anteriormente. Por ejemplo, hay una abuela que nos comentaba que por cien colones le quitaron su casa, a puerta cerrada. Entonces ahora con la ordenanza ya no pueden hacer eso.

¿En qué consiste la ordenanza?

La ordenanza contempla que se respete nuestra cultura en cuanto a la medicina natural, que se respete nuestra espiritualidad; porque nosotros no tenemos religión tenemos espiritualidad adentro, tenemos algo que la gente desconoce, que es más que todo mucho respeto a los árboles, a la madre naturaleza. La tierra es como una mujer, nosotros parimos hijos y ella nos ha parido a nosotros; nos da el sustento, porque en ella sembramos los árboles. Sin la tierra no podemos vivir, por lo tanto, se merece mucho respeto, mucho cuido. El agua también, El fuego, donde cocemos nuestros alimentos. El viento. Nosotros cuando amanecemos respiramos y le damos gracias al viento porque entra en nuestros pulmones y podemos contemplar a nuestros seres queridos a través de la respiración, del aire.

Estas cosas las personas las ven como si no valieran o como si no existieran y son parte de la naturaleza. Si conocieran a profundidad todo lo que es la parte originaria, no estaríamos en un planeta como en el que estamos, sino que el medio ambiente estaría en condiciones diferentes. Pero no se nos han respetado las creencias, no se nos ha respetado el uso de las medicinas naturales, se nos ha asociado con otras cosas. Nos han querido confundir, nos han querido dividir y estamos haciendo un esfuerzo para que eso no suceda; por lo menos aquí en Nahuizalco buscamos apoyo espiritual con nuestros tatas y nuestras nanas.

También les estamos demostrando la parte del respeto, la espiritualidad; hacemos las ceremonias no sólo para llamar las energías de nuestros abuelos y abuelas y para pedirles sabiduría, sino para enseñarle al mundo el respeto que se le tiene a los cuatro elementos principales.

Han pasado 80 años de la masacre de 1932 y el país ha sufrido varios cambios sociales que son resultado de los diferentes procesos políticos que se han atravesado ¿Cómo han vivido las comunidades originarias los procesos políticos que se han dado en el país en los últimos 20 años?

Antes no había partidos sino que organizaciones o movimientos sociales, entonces (las comunidades) han colaborado con ellos de forma clandestina, con mucho temor de que la gente se dé cuenta.

Cuando nace el partido de izquierda, el FMLN, ellos empiezan a involucrarse, pero no de una manera clara sino de una manera siempre escondida porque siempre el temor ha permanecido.

Esto tiene relación con lo ocurrido en 1932…

Tiene mucha relación, porque ellos todavía creen que van a llegar a quitarles las tierras, que los van a matar, que los van a marginar. Esa es la relación que hacen y es el engaño que les hicieron porque cuando estuvo el presidente Maximiliano Hernández Martínez, con engaños hicieron como que les iban a apoyar con víveres para que salieran de sus casas. Por ese engaño que ellos vivieron todavía no creen, han quedado con esa desconfianza. Entonces la manera en que han actuado es oculta, con temor, alejados. Sí han participado pero de una manera no muy clara.

Además tenemos dos clases de dirigentes, dirigente es la persona que dirige a un grupo y líder es aquella persona que no tiene cargo pero que tiene sus seguidores. Hay dirigentes que han usado a nuestro pueblo originario y han ido a otros pueblos a buscar dinero para beneficio personal. Entonces el pueblo originario ha actuado con temor, con desconfianza, ha sido muy difícil creerles a las personas y por eso no se ha fortalecido lo suficiente.

¿Qué otras dificultades han encontrado para organizarse?

El pueblo originario a ninguna institución le interesa, por lo tanto, no tenemos apoyo, no tenemos apoyo concreto, el apoyo ha sido mínimo. En este momento nosotros hemos aprovechado el apoyo que nos ha brindado el señor alcalde porque fue como una puerta que nos abrieron y fue el concejo el que tomó la decisión de apoyarnos con la ordenanza municipal, sino no contaríamos con esa herramienta. Pero no tenemos ninguna institución que nos apoye económicamente, ni nosotros pedimos dinero, sino que las gestiones las hacemos en especie. No hay ninguna institución que diga que nos va a apoyar, sino solo personas altruistas, voluntarias, que  tienen conciencia de apoyar a las abuelas y a los abuelos.

La cultura impuesta nos ha enseñado que los indígenas somos analfabetos, solo somos para servir, para parir hijos y para cuidar la casa. Entonces ahora estamos demostrando que es lo contrario, que no necesitamos que nadie venga a decirnos lo que vamos a hacer, que somos capaces de pensar, de organizar, de coordinar, de gestionar y de hacer lo que vamos a hacer.

¿Han recibido algún tipo de amenaza a causa de su trabajo?

Cuando yo empecé a trabajar en lo de la ordenanza municipal me caían algunos mensajes amenazadores, había un mensaje en mi correo y decía algo así como: cayeron personas grandes, mencionaba algunas, cayó el Ché Guevara, cayó el señor Jesucristo, y hacía una lista; y no van a caer ustedes pinches indígenas, decía. Pero nosotros pensamos que la vida que tenemos ya es una ganancia, entonces lo hemos ignorado.

Aparentemente, como usted dice, a la gente no le importan los pueblos originarios, los invisibilizan, los hacen a un lado, los excluyen de la toma de decisiones; pero cuando comienzan a organizarse reciben amenazas, entonces como que de repente resulta que sí son importantes ¿Qué sectores o qué intereses podrían verse amenazados por la organización de la población indígena?

Está bien claro.  Las personas que lo hacen son personas que andan buscando intereses de poder, intereses económicos y que tienen temor a que el pueblo indígena despierte; que despierte el pueblo indígena no le conviene a nadie porque ya no es manipulado, ya no es utilizado y ve las cosas de otra manera. 

Entonces la gente que anda buscando poder, por ejemplo cuando nosotros hicimos la ordenanza municipal muchos hermanos, o que se hacen llamar hermanos, se enojaron con nosotros porque estábamos trabajando en la ordenanza municipal; incluso cuando los invitamos nos dijeron nosotros tenemos otro compromiso y no podemos apoyarlos.

Y en algunas comunidades tenemos conocimiento que en este último festival que hicimos, unas abuelas nos dijeron que hasta les mojaron el refajo para que no vinieran al festival y que fueron personas ambiciosas y que buscan el poder personal. Entonces como a nosotros eso no nos interesa y no estamos en ese camino, no nos ha afectado para nada; seguimos haciendo el trabajo independientemente de lo que nos digan. Hay una persona de aquí de Nahuizalco que nos dijo “el trabajo que ustedes están haciendo no sirve para nada y no les va a salir nada”, pero cuando nosotros teníamos el festival la escuchamos hablando con personas de otros países diciendo que ella había montado una actividad bien grande y que les iba a mandar las fotos. Entonces eso nos enoja más y cuando nos enojamos nos organizamos más. Nosotros lo denunciamos y le decimos a las personas de los pueblos que no permitamos eso. Hemos visto fotos de nuestras abuelas que están siendo utilizadas en Facebook  por personas que andan buscando protagonismo.

Otro ejemplo es lo que salió en La Prensa, ¡es detestable! ¡No tiene nombre! Si no saben el significado del bastón sagrado por qué se meten a entregárselo a alguien cuyos antepasados han sido protagonistas de la masacre. Yo soy de la idea de que es un chantaje y es una burla para el pueblo originario; pero eso a nosotros no nos va a doblegar, vamos a aclarar que eso es así. Ese tipo de personas son las que venden a su pueblo, personas traicioneras. 

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