LPG-Debilidades en el cambio

Posted on 2012/01/20

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Cada quien, en su momento, hace los decretos ejecutivos, cambios reglamentarios o nuevas leyes para adecuar la institución a las conveniencias del momento.

Escrito por Sandra de Barraza
Viernes, 20 enero 2012 00:00

Los políticos partidarios están acostumbrados a usar las cámaras y los micrófonos para hacer show. Creen que la agresividad verbal, la acusación y el desprestigiar al adversario les sube el puntaje de aceptación y reconocimiento. Creen que el aceptar y reconocer aciertos, talento y aporte del adversario les quita votos. Así es. Lo comprobamos con las participaciones que tienen en los medios que les dan oportunidad de ponerse en vitrina para que los ciudadanos sigamos admirándonos del poco avance mental y actitudinal que tienen.

En esa vitrina demuestran el poco conocimiento y reconocimiento sobre los alcances y los límites que tiene el cargo al que aspiran. Confían que cuando lleguen, si llegan, van a aprender y entender. Y al hacerlo, no son capaces de reconocer y mucho menos de aprovechar aciertos, avances y aportes del que les antecedió. No importa el tiempo ni el recurso financiero que se invirtió. Cambia funcionario y cambian las prioridades y la organización de recursos. Se vuelve a empezar. Muchos creen que tendrán suficiente tiempo para que sus proyectos den fruto. Casi nadie tiene la prudencia ni la sabiduría para reconocer que al “limpiar la mesa”, se quedan sin historia; que al hacerlo, tienen que empezar de cero y que seguramente no cosecharán frutos y seguiremos dando vueltas sobre la misma situación.

También los funcionarios públicos que llegan por “cambio de administración” se olvidan del mandato constitucional, que dice que los funcionarios públicos están obligados a hacer no más que lo que establece la ley. Y más importante, del mandato que obliga al respeto a la separación e independencia de los Órganos del Gobierno. Muchos funcionarios públicos al sentarse en la silla del puesto para el que son electos y nombrados, son capaces de transformar sus responsabilidades en poder personal y discrecional comprometidos en impedir que la institución cumpla con su mandato legal. Y peor, son capaces de usar ese poder discrecional para obstaculizar e impedir que otras instituciones de los Órganos del Gobierno y del Estado cumplan con sus obligaciones legales. Tampoco falta la ignorancia y el poco respeto a la estructura territorial del Estado que se extiende a los municipios y los concejos municipales que por Constitución tienen autonomía y una ley especial.

Hasta los funcionarios públicos identificados históricamente con el desarrollo local y municipal han demostrado caer en la tentación. Una vez sentados en puestos de decisión a nivel central, aquello de autonomía e independencia del gobierno municipal lo dejan en el tintero. Se olvidan o no hay leído el artículo 218 de la Constitución de la República y usan el puesto, que es temporal, precisamente para hacer lo que tienen prohibido legalmente. Y hay más. Funcionarios de elección popular y por “cambio de administración” que conociendo las leyes a las que se obligan, el papel y la importancia que la institución que dirigen tiene en la democracia, el desarrollo y la paz, se ocupan de mutilarla con cambios legales que dejan no más que el cascarón o el recuerdo. Ejemplos con éxito, con menos éxito y en proceso de gestación los tenemos en lo que fue el Instituto Nacional de Juventud, el Centro Nacional de Productividad, el Instituto de Vivienda Urbana, la Dirección de Urbanismo y Arquitectura, la Comisión Hidroeléctrica del Río Lempa y hasta la PNC y la Superintendencia de Competencia. Cada quien, en su momento, hace los decretos ejecutivos, cambios reglamentarios o nuevas leyes para adecuar la institución a las conveniencias del momento.

Con esta práctica generalizada y oficializada en viejas y nuevas administraciones, a nivel central y local, con esta práctica tolerada por todas las dirigencias partidarias en todos los espacios en los que tienen influencia directa o indirecta ¿por qué los “líderes político-partidarios” históricos y recientes se quejan de que los cambios no se dan? ¿Por qué los funcionarios públicos de elección popular se quejan y se excusan en lo que el anterior hizo o dejó de hacer? Pedir perdón públicamente y con lágrimas en los ojos no cambia las oportunidades ni la realidad de nadie.

Cambiar la realidad demanda instituciones fuertes, respetables y confiables. Mientras se continúe tolerando que cada funcionario público no cumpla con lo que la ley manda y haciendo leyes temporales, es difícil esperar cambios satisfactorios para todos.

Debilidades en el cambio