LPG-Acuerdos de Paz y medio ambiente

Posted on 2012/01/20

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Escrito por Francisco Serrano
Viernes, 20 enero 2012 00:00

Puede y debe empezarse por recordar la creación de un cuerpo de seguridad muy importante, llamado la PNC ambiental. Originalmente integrado por 500 efectivos, su número ha ido gradualmente bajando hasta llegar apenas a la tercera parte de su número original. Las razones incluyen limitaciones que pareciesen haber sido incorporadas como mecanismos de autodestrucción. Entre ellos, la virtualmente inexistente posibilidad de escalar. Aunque usted saque un doctorado en Ecología Nuclear y cinta negra 10.º Dan en karate, difícilmente puede encontrarse un mecanismo para que usted ascienda más allá de cabo. Naturalmente, en un país acostumbrado a fomentar la emigración…

También es importante recordar una reforma agraria (1980-1984) que, si bien fue heredada, en caso de haberse hecho más atinadamente como la realizada en Taiwán, podría haber servido muchísimo más para el progreso del país, aunque menos para obtener votos efímeros. Quienes concibieron la reforma agraria por fortuna tuvieron la visión de contemplar modificaciones (decretos) que buscaban asegurar la protección a largo plazo y por el Estado, de las mejores áreas naturales y culturales afectadas del país. El 52% y el 70% respectivamente, de dichas áreas. Esfuerzos posteriores por devolver áreas para “desarrollo turístico o recreativo privado” parecen haber sido sustituidos parcialmente por los de parcelar y repartirlas “para agricultura”. A pesar de ser en su mayoría inapropiadas para tal propósito, y más bien de alto riesgo e impacto destructivo por ser inundables, de suelos frágiles o altos pendientes.

Es comprensible que para muchos de derecha conservadora y aun “moderados” los programas ambientales son vistos como “preocupantes obstáculos al progreso”, o impedimentos para continuar un mal uso y abuso de territorio, recursos naturales y medio ambiente. Pero es mucho más difícil comprender a una izquierda que parece diferir con izquierdas de casi todo el mundo, mucho más asociadas con la conservación e investigación. Pues el tema ambiental tiene dramática ausencia en el discurso actual. Y de nuestros candidatos a diputado.

Podemos continuar manipulando los Acuerdos de Paz como algo que da excusa para ignorar lo importante para sobredimensionar lo urgente. Pero no estamos hablando acá de modas ni problemas pasajeros que se mantendrán estáticos o inclusive desaparecerán en el tiempo. Enfrentaremos más temprano que tarde el precio de dejar el tema del manejo racional de los recursos naturales y medio ambiente para “el futuro”: grave y hasta irreversible error cuando ya queda poco o nada que despilfarrar o salvar, cuando no quede ni para la memoria. Cuando ya hayamos perdido cualquier esperanza de tener unos poquitos parques nacionales dignos de funcionar y llamarse como tales.

Varios firmantes de los Acuerdos de Paz han señalado con humildad y acierto que dicho logro, aun cuando enormemente elogiable, es sin embargo apenas un primer indispensable paso para que los salvadoreños podamos juntos levantar al país a un nivel en que la pobreza, la violencia, la vulnerabilidad y la escasez no estorben o más bien impidan la paz, el progreso y el bienestar. De que el tema ambiental jugará cada vez más un papel crítico para lograr esto no puede quedar ya duda alguna. Y asimismo, deben eliminarse inmediatamente todos los esfuerzos y dilataciones que evitan que esto se lleve a cabo.

Acuerdos de Paz y medio ambiente