EDH-Si nunca han fabricado nada, ¿cómo van a bajar precios?

Posted on 2012/01/20

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Los "medios de producción" en la época actual son radicalmente distintos de los que imaginó Marx hace siglo y medio, nociones que sustentan las posturas y propuestas de la izquierda salvadoreña

20 de Enero de 2012

Los efemelenistas ofrecieron, en su última concentración, que de obtener una mayoría en la Asamblea iban a abaratar los medicamentos.

Eso no significa que el partido o grupos vinculados van a establecer fábricas de medicinas no sólo en nuestro mercado, sino tan eficientes que logren reducir los costos de producción para venderlas a precios menores que los que rigen en plaza.

La promesa no tiene asidero, ya que a los efemelenistas no se les conoce por sus capacidades como fabricantes, comenzando por el decepcionante y total fracaso de su primer ensayo en Morazán, cuando montaron talleres para elaborar zapatos y muebles con asistencia financiera de varios países europeos y de los consabidos "obispos holandeses y suecos".

No destacan por fabricar nada, elaborar nada, brindar servicios importantes, generar empleo, desarrollar y construir complejos de viviendas, manejar transportes y pagar planillas, proveer asistencia crediticia, producir muebles, tejidos o ropa, cosechar alimentos, administrar puertos terminados que están sólo de echarlos a andar… ¿cómo entonces es que van a reducir los precios de las medicinas?

El primer paso del programa para bajar precios y siguiendo la costumbre del actual Gobierno, ya se dio: insultaron a los fabricantes de medicamentos, acusándolos de que ganaban más que narcotraficantes y que sus beneficios superaban en dos mil por ciento de la inversión.

Pero pasada esa etapa obligada en las relaciones entre el actual Gobierno y el sector productivo, vamos de nuevo a la interrogante: ¿cómo es que van a bajar los precios de las medicinas?

Es posible que los efemelenistas supongan que los márgenes entre costos y precios de venta son tan amplios que pueden permitir un reajuste, como durante decenios pregonó un exdiputado que aseguraba tener fórmulas mágicas para bajar el precio del combustible. Pero una cosa son los sueños y los buenos deseos, y otra, las realidades económicas.

De pensada en pensada a la mayor calamidad

La industria de medicamentos es sumamente competitiva, está en permanente evolución, tiene costos impredecibles y demanda de los productores inversiones constantes no sólo en equipos y sistemas, sino en tecnología, compra de licencias, capacitaciones permanentes al personal y a los técnicos, publicidad, renovación de inventarios, etcétera. Agréguese la rápida obsolescencia de equipos y tecnología.

O como escribe Beaumarchais en el prólogo a Las Bodas de Fígaro, son varias páginas de etcéteras las que exige la globalización por una parte y la crisis económica por otra, en un país muy golpeado por la improvisación y la carencia de rumbo.

Los "medios de producción" en la época actual son radicalmente distintos de los que imaginó Marx hace siglo y medio, nociones que sustentan las posturas y propuestas de la izquierda salvadoreña. Lo primero, que lo esencial en la producción, de medicamentos o productos de exportación, es el conocimiento, lo que los dirigentes de las empresas y sus ejecutivos saben. Y ese saber puede perderse de un año a otro si los hostigamientos sobrepasan el límite y los fabricantes se van con sus saberes y su experiencia a otra parte.

Destruir una industria es muy fácil, como se puede ver con lo que sucede en Venezuela. Levantar industrias y hacerlas competitivas a nivel regional, como es el caso de la industria salvadoreña de medicamentos, toma decenios de trabajo, de inversión, de sacrificios. La gran pensada puede dejar sin medicamentos a la población.

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Posted in: El Diario de Hoy