EDH-Por el imperio de la ley

Posted on 2012/01/20

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Por Mauricio Alfredo Clará.20 de Enero de 2012

Las leyes establecen su imperio o no serían leyes. Por lo general sus disposiciones son "imperativas", especialmente para sus aplicadores –jueces, fiscales o policías–. Excepcionalmente concurren normas "potestativas o dispositivas" que dejan a la subjetividad del aplicador decidir en un sentido o en otro sentido muy diverso. Esta clase de leyes implica gran sabiduría y experiencia, pues concede "el poder" al agente aplicador. De lo anterior son ejemplo los jueces ingleses.

En El Salvador los redactores del Código Procesal Penal y sus consentidores, facultan en exceso la aplicación de disposiciones potestativas, asunto reprochable dadas las circunstancias sociales. Esa disponibilidad en aplicar la ley en uno u otro sentido legaliza su manipulación, y además, son portones abiertos para la amenaza, el negocio, la corrupción, la impunidad, la injusticia, nada constitucional como se autodenominan algunos maniobrando el humanismo frente a la autoridad imperio de la ley.

El Código de marras deja a la subjetividad de jueces o tribunales, FGR y PNC, facilitando la manipulación, al dejar de prescribir "mandatos legales" y en su lugar establece simplemente "facultades potestativas o dispositivas a discreción". En esa circunstancia la suerte de la decisión recae estrictamente en "la voluntad" del operador. La Ley renuncia a su imperio y deja de ser escudo del operador y de la comunidad de gentes.

En el sentido indicado el Código deja a disposición o discrecionalidad todo lo siguiente: la restricción cautelar de libertad y ampliación de su plazo, art.8; aplicar el criterio de oportunidad, art.18; mantener medidas cautelares y aplicar procedimiento abreviado, art.20; disponer suspensión condicional del procedimiento, art.24; internar al imputado enfermo mental, art.85; reconvenir, cumplir deberes a abogados, art.130; valorar pruebas no incorporadas, art.175; ordenar medidas preventivas en investigación, art.181; ordenar la reconstrucción del crimen, art.l85; ordenar operaciones científicas, art.186; ordenar exámenes ADN, art.187; estar presente el fiscal agente en inspecciones, reconocimiento de cadáveres y registros, arts.180, 184 y 191, respectivamente; ordenar, ampliar o aclarar dictámenes periciales, art.237; ordenar secuestro de papeles para cotejarlos con otros, art.238; ordenar identificar al imputado en rueda de personas, art.253; valorar la prueba de confesión judicial, art.258; ordenar grabaciones magnetofónicas, telefónicas o similares, art.281; incautar cosas o documentos con fines probatorios, art.283; pedir informes y proteger lugares para evitar alterar indicios, art.304; ordenar detención para inquirir, art.322; decretar sobreseimientos, art.350, etc., etc.

Esta es para sus usufructuarios la legislación de punta, porque ceden el poder de la ley ante decisiones cruciales para la suerte de la justicia penal salvadoreña, que aparentemente sin comprenderlo resultan de ellas peligro y riesgos, para todos, incluyendo los mismos operadores.

Con el pretexto de contraponerse al autoritarismo y defender al humanismo, la democracia y la libertad, se ha degradado el imperio natural, lógico, razonable de la ley para franquear además la arbitrariedad, pues son abundantes las situaciones idénticas o similares en que se dan resoluciones distintas hasta de los mismos operadores.

La enmienda es simple. En todos esos ar- tículos la palabra "podrá" es de sustituirse por "deberá". De esa "forma" fracasa la amenaza contra el operador que se limitará a expresar no poder resolver o decidir de otra manera, y del mismo modo frenar otras tentaciones ¿si o no?

Recordemos la palabra divina: "Con la ayuda de Dios ciertamente devolveré amor por odio. Continuaré haciéndolo…aunque mi oponente siga siendo hostil…Pero ¿significa entonces que se ha de permitir que criminales crueles triunfen? ¿Favorece eso a la gente y servirá a la causa del evangelio?" PABLO apóstol dijo: "PERO SI HACES MAL, TEME, PORQUE EL GOBERNANTE NO EN VALDE LLEVA LA ESPADA". Romanos 13.

elsalvador.com, Por el imperio de la ley

Posted in: El Diario de Hoy