Contra Punto-Veteranos: 20 años de reclamos y sueños truncados – Noticias de El Salvador – ContraPunto – Noticias de El Salvador – ContraPunto

Posted on 2012/01/20

0


 

Los ex combatientes de ambos bandos del conflicto permanecen como uno de los sectores más desposeídos de la sociedad, a 20 años de firmada la Paz

Por Gerardo Arbaiza

Foto: Luis Velásquez

SAN SALVADOR – Bajo los fuertes rayos del sol, a las nueve y media de la mañana; sosteniendo un megáfono y arengando a sus compañeros a través del mismo, encontramos a Daniel Martínez, veterano de la guerra civil de la Fuerza Armada.

“Hay que seguir organizados compañeros, nosotros somos culpables que nos pisoteen”, profería Martínez desde el altavoz, en una manifestación de veteranos y lisiados de guerra, en la que se exigía las viejas deudas no saldadas a este sector después de 20 años del cese de la lucha armada entre gobierno e insurgencia.

Tanto veteranos como lisiados totales y parciales a consecuencia del Conflicto Armado (1980-1992), han reclamado que el Estado no ha terminado de pagar la deuda histórica a muchos familiares de soldados caídos, además de no contar programas de salud integral para ellos, ya que solo se les atiende gratuitamente las afecciones de salud relacionadas con las lesiones o la invalidez que les ocasionó la guerra.

Es por eso que a lo largo de los últimos 20 años, muchos de estos ex combatientes han decidido incorporarse a otra lucha: la de exigir mejores prestaciones del Estado, a través de acciones de hecho como marchas, y más recientemente la toma de edificios, principalmente la Catedral Metropolitana.

Regresando al caso de Daniel Martínez, quien sabe mucho de estas luchas modernas por ser el secretario de La Asociación de Veteranos Militares del Conflicto Armado de El Salvador (AVEMCAES), él, junto a los miles de combatientes que ofrecieron sus energías durante años de empuñar un arma, tiene una historia que contar en cuanto a su participación en el proceso armado en el país y su transición a la paz.

Algunos admiten que a pesar de todo, su contribución a la paz valió la pena, pero coinciden que aún falta mucho que hacer para mejorar las condiciones de quienes, para defender sus ideales, abandonaron un porvenir distinto y hasta ofrendaron partes de su cuerpo.

“Me entruncaron el estudio”

Cuando Daniel Martínez fue reclutado por la Fuerza Armada se encontraba en su natal Jujutla, departamento de Ahuachapán. Tenía apenas 15 años y como comenta, fue intimidado por los soldados para abandonar sus estudios y engrosar las tropas gubernamentales.

“Mis cuadernos quedaron en el camino, me maniaron todo y me mandaron a un cuartel”, recuerda.

Martínez no tenía opción, y así como él, otros jóvenes y campesinos fueron persuadidos de incorporarse a la disciplina castrense, ante la “amenaza del comunismo”; ya que si no lo hacían sus vidas pendían de un hilo.

“Yo acepté ir, pero en la realidad a mí me entruncaron el estudio. A esta altura yo y mis compañeros fuéramos buenos profesionales”, reprocha.

También recuerda que cuando finalmente se enroló en el ejército, fue enviado a entrenar a Carolina del Norte, Estados Unidos “para matar a los mismos campesinos”, para luego ser destacado en el Batallón Ramón Belloso. Su sueldo por permanecer de alta eran 40 colones mensuales.

Después de servir activamente durante los 12 años de conflicto, Martínez reconoce que la firma de los Acuerdos de Paz valió la pena, ya que eso le permite poder manifestarse libremente.

Asimismo señala un poco de apertura por parte del actual gobierno de Mauricio Funes, por el que dice “haber luchado” y le permite hasta entrar a Casa Presidencial a entregar sus demandas.

Por su Parte, Rafael Cáceres, quien también es miembro de AVEMCAES, no comparte el moderado optimismo que expresa Martínez.

“Nosotros nos convertimos en títeres de los millonarios del país y cuando vienen los Acuerdos deinnervets1 Paz, al sector de lisiados y veteranos nos abandonan, dándonos una pensión risible”, recriminó.

Cáceres conserva una lesión en la pierna izquierda, que lo ha hecho cojear desde 1990, cuando recibió el embate de un “rayo de la muerte”, mientras combatía al movimiento insurgente en las montañas de Chalatenango.

El oriundo de Ahuachapan menciona que la herida lo dejó en silla de ruedas por cinco años, y en adelante se vale de un bastón para poder caminar.

En su percepción, Cáceres no ve ningún beneficio de los Acuerdos de Paz: “Para el sector millonario si valió la pena, pero para los luchadores de esta causa no han valido la pena, porque nos han abandonado.”

“Hay gente que aun tiene miedo de decir cómo se llama”

Olga Serrano solo contaba con 13 años de edad cuando decidió incorporarse a la lucha armada. Ella recuerda que su familia tenía un fuerte involucramiento con las Comunidades de Base del norte de Chalatenango.

“Hubo un momento en el que se desató la represión de la Fuerza Armada y si no nos defendíamos, no podíamos sobrevivir”, recuerda.

Al ser solo una niña, ella resentía el desarraigo de la familia en el frente de guerra, pero aun mantiene en la memoria a la compañera “Susana” (hermana de la diputada Lorena Peña) como una de las personas que le brindó apoyo moral para sobrellevar los tiempos duros.

Serrano se desempeñaba como radista de los mandos estratégicos, cuando en un ataque aéreo de la FAES en 1982, recibe una lesión que casi le cuesta perder la pierna izquierda, la cual con las atenciones médicas logró salvar.

Luego de atravesar el conflicto y una vez firmada la Paz, Serrano tuvo que enfrentarse a condiciones totalmente extrañas, como la de reaprender oficios domésticos e incorporarse a la sociedad.

“Tenía mucho miedo de incorporarme a la vida civil (…) Había temor de poder ser atacados, ahora que no teníamos nada con qué defendernos”, sostuvo.

Sin embargo, dice que poco a poco superó ese pánico y logró alcanzar su sueño de ir a la Universidad y graduarse como socióloga, cosa que logró en el año 2000.

Ahora es la presidenta de la Asociación de Lisiados de Guerra de El Salvador (ALGES), la cual aglutina a 7.000 ex combatientes lisiados, en su mayoría del FMLN.

Aparte de reconocer la situación de precariedad que vive buena parte de los lisiados de guerra en el aspecto económico, ella también apela a que muchos no han superado distintos traumas ocasionados por el horror de los combates.

“Hay gente que todavía tiene miedo de decir cómo se llama y adonde vive”, declara.

Serrano considera que Los Acuerdos de Paz fueron positivos por el desmontaje de los cuerpos represivos y el cese a las armas, aunque estima que “hubiéramos esperado algo mejor”.

Entre las deudas que a su juicio tiene el Estado, a 20 años de Paz, está que no hubo un proceso de atención psicológica a las víctimas del conflicto, así como programas serios y responsables para el resarcimiento de las mismas.

Diagrama de un drama compartido

La Ley de Beneficio para la Protección de Lisiados y Discapacitados a Consecuencia del Conflicto Armado entró  en vigencia en 1993, luego de presiones por ex combatientes de ambos bandos.

innervets2Esta dio paso a la creación del Fondo de Lisiados (FOPROLYD), el cual sería el encargado de “establecer las prestaciones y obligaciones de las que son sujetos los beneficiarios y contribuir al establecimiento de las condiciones para la incorporación a la vida productiva de los beneficiarios”.

En cuanto a la incorporación a la vida productiva, las asociaciones de lisiados y veteranos de la Fuerza Armada denuncian que no se ha hecho nada en cuanto a ofrecerles proyectos productivos.

Uno de los incisos del artículo 23 de la Ley de Protección de Lisiados señala que se les dará la misma atención y tratamiento a los miembros de la FAES y del FMLN, algo que también refutan los excombatientes de las FAES.

Efraín Fuentes, presidente de la Asociación de Lisiados de la Fuerza Armada de El Salvador (ALFAES), reclamó  que el FOPROLYD solo concede una pensión de 15 dólares a los padres de soldados fallecidos durante la guerra, mientras que a los familiares de ex combatientes guerrilleros caídos se les otorga 73 dólares.

Además denuncian que no se ha agilizado el establecimiento de las mesas gubernamentales con este sector de ex combatientes, de la misma forma como se ha hecho con las asociaciones de la ex guerrilla.

Según explican, los veteranos de la ex guerrilla alcanzaron establecer su mesa en mayo de 2011 y la de los veteranos militares obtuvo su legalización desde el lunes 9 de enero del presente año.

Aun con todos estos cuestionamientos del sector de veteranos y lisiados del ejército, su contraparte no tiene mucho que celebrar.

De acuerdo a los datos obtenidos en la elaboración del censo de excombatientes del FMLN, cuyos resultados fueron presentados recientemente, el 87 por ciento de los lisiados y veteranos de la guerrilla viven en situación de pobreza o extrema pobreza, aunado a la incapacidad física que algunos sufren.

Por otra parte, muchos de los veteranos del Ejército cuentan con el Instituto de Previsión Social de la Fuerza Armada (IPSFA), que al menos en algo ampara a muchos de ellos, mientras que los de la guerrilla nunca han contado con un instrumento semejante.

Para intentar contrarrestar lo anterior, la semana pasada se lanzó el "Programa Integral de Apoyo a Veteranas y Veteranos", que integra un servicio de salud general, además de un aumento en las pensiones para el sector.

De 98 dólares en los que consistía la pensión mínima para lisiados, se pasó a 105 dólares, y para quienes cuentan con una “incapacidad total”, su pensión fue aumentada de 246 dólares a 262 dólares.

Con dicho anuncio, se concreta el segundo aumento a las pensiones de los lisiados de guerra en lo que va de la administración Funes.

De la misma forma, el censo de veteranos de la ex guerrilla contempla a 25.401 personas, una cifra ampliamente cuestionada.

Olga Serrano dice no compartir el dato que, explicando que solo ALGES tiene 7,000 afiliados.

“Nosotros como ALGES no hemos participado en este proceso, yo en lo personal no me fui a censar porque yo ya estoy registrada en el FOPROLYD y ahí están todos mis datos”, señala Serrano, quien espera que el gobierno haya hecho verdaderamente un cruce entre los datos del FOPROLYD y los recopilados por la Dirección General de Estadísticas y Censos (DYGESTIC) del Ministerio de Economía.

También Considera contradictorio que ya existiendo la Ley de Atención a Lisiados, no se pueda brindar a través de ella la atención de salud integral, argumentando falta de fondos, y se decidan ahora a lanzar un Programa Integral de Apoyo a Veteranas y Veteranos, con un monto inicial de inversión anunciado por el gobierno.

Pero finalmente espera que se puedan hacer programas en beneficio del sector, esperando también que la medida “no tenga fines políticos”.

Veteranos: 20 años de reclamos y sueños truncados – Noticias de El Salvador – ContraPunto – Noticias de El Salvador – ContraPunto

Posted in: Contra Punto