LPG-Hay que hacer todo lo necesario para que 2012 sea año de despegue

Posted on 2012/01/19

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Y ese es el principal mensaje que deberían llevar los ciudadanos a las urnas de 2012 y de 2014. Elegir para hacer país, no simplemente para llenar objetivos partidarios de cualquier índole o bandera que fueren.

Escrito por Editorial
Jueves, 19 enero 2012 00:00

 

Cuando las condiciones generales son tan adversas como las que imperan ahora mismo en nuestro país, se vuelve aún más imperativo redoblar energías y determinaciones para darle impulso a una dinámica de ordenamiento y de crecimiento. La verdad es que venimos padeciendo desde hace mucho una verdadera crisis de liderazgos nacionales visionarios y dispuestos a servir de veras al bien común. A partir de esa crisis, todas las dificultades que va acarreando la realidad tanto nacional como regional y global aumentan en forma descontrolada; y eso es lo que precisamente estamos viviendo en el día a día, sin que hasta el momento surjan signos de cambio de rumbo.

La ciudadanía, que posee sin duda una sabiduría filtrada en los diversos desafíos del diario vivir, lo capta cuando reitera, en las más variadas encuestas de opinión, que el rumbo del país está equivocado.

Dentro de pocas semanas tendremos una nueva Asamblea Legislativa, y aunque no es ese el ámbito de donde han surgido tradicionalmente las iniciativas renovadoras, porque también por tradición la Asamblea viene estando supeditada a lo que le llegue del Ejecutivo, la misma dinámica de la democracia hace que hoy, a la luz de la agudización de los problemas y de la creciente maduración de la conciencia ciudadana, que se expresa constantemente por muy diversos medios, sea posible esperar que desde el Legislativo se incremente la propositividad, con la ventaja de que al ser la Asamblea el ámbito institucional natural del ejercicio político pluralista puede darse en ese campo un dinamismo de interacción constructiva entre las distintas líneas de pensamiento y los diferentes proyectos de acción política. Esto sería una novedad verdaderamente reveladora de que el proceso democrático va en franco desarrollo. Lo que los salvadoreños no podemos seguir aceptando como una especie de hecho consumado es que nuestro país se quede a la zaga, aun en el vecindario centroamericano, cuando la lógica de los tiempos exige que los países desarrollados renueven todas sus estrategias y líneas de acción y que los países que van en busca del desarrollo aceleren al máximo sus dinámicas modernizadoras en todos los órdenes.

Quedarse atrás siempre ha sido un riesgo de alta intensidad; pero hacerlo ahora es una directa apuesta al fracaso. Es lo que tenemos que evitar a toda costa.

Luego de muchos ires y venires y de una gran cantidad de dimes y diretes, no se avizora ninguna claridad sobre lo que debería y podría ser un entendimiento intersectorial para sacar al país adelante. El Gobierno se mantiene fijo en sus posiciones, desde los sectores privados persisten las reservas no procesadas, los sectores sociales se mueven al vaivén de las circunstancias. ¿De dónde puede venir, entonces, el impulso unificador de voluntades que conduzca a la concreción de propósitos comunes en beneficio del desarrollo, de la estabilidad, de la seguridad y de la solidaridad, todo ello junto en un solo haz de políticas públicas y privadas? Si no viene de los liderazgos, tiene que venir de la ciudadanía. Y ese es el principal mensaje que deberían llevar los ciudadanos a las urnas de 2012 y de 2014. Elegir para hacer país, no simplemente para llenar objetivos partidarios de cualquier índole o bandera que fueren.

El tiempo está ya en contra de todos, porque todos han venido estando contra el tiempo. Es hora, pues, de emprender ese nuevo rumbo, que no puede partir de ningún ideario político, sino que debe hacerlo desde la conciencia patriótica, asumida como proyecto nacional de base.

Hay que hacer todo lo necesario para que 2012 sea año de despegue

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