EDH-Salir del país, el deseo para 2012

Posted on 2012/01/15

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Por Luis Mario Rodríguez R.15 de Enero de 2012

En una encuesta de opinión patrocinada por la radio que domina el "territorio adulto-joven", la casa encuestadora Jabes Market Research, revela que un 33% de la población entrevistada desea para el 2012 "poder salir del país". La muestra de 607 entrevistas realizadas en el área metropolitana del Gran San Salvador, agrega que esa aspiración tiene como causas, en orden de importancia: la falta de seguridad (50%), la falta de empleo (35%) y una menos trascendental, orientada por el simple hecho que "se ha presentado la oportunidad (15%)".

Los destinos que los compatriotas prefieren para el inicio de una "nueva vida", son de mayor a menor interés: Estados Unidos, Canadá y Australia, con 50%, 30% y 20% de apoyo ciudadano, respectivamente. El grueso de aquellos que confirman su anhelo por emigrar durante 2012, se encuentra entre los 18 y los 40 años.

Si los datos de la encuesta se combinan con los publicados por la Iniciativa Social para la Democracia (ISD) en la ficha electoral No 1 del "Observador Electoral 2012", en la que se establece que los aptos para votar en ese mismo rango de edad (18-40 años), constituyen el 55% de inscritos en el Registro Electoral, es irrefutable que en general nuestro país y específicamente quienes elegirán a los próximos diputados y alcaldes, enfrentan un serio problema de optimismo.

Es muy distinto que una sociedad exprese su malestar respecto de la situación nacional a través de un "tweet" o un pensamiento en su página de "facebook", a que sus integrantes tomen la decisión de abandonar el país porque les asfixia la falta de oportunidades. En el primer caso nos encontramos frente a personas con una sofisticada cultura política. Ellos exigen el cumplimiento de sus derechos, aunque estén conscientes que la aplicación de la ley es floja o nula.

Con quienes emigran pasa lo contrario. Sus protagonistas son desempleados, víctimas de extorsiones, familiares de asesinados o destacados profesionales subutilizados. Prefieren la incertidumbre del cambio, en un país extraño, donde no tienen empleo, pero sí la expectativa de obtener uno en el corto plazo. Su angustia, desesperanza y pesimismo no llega al extremo de llevarlos al suicidio, como el caso de la pareja italiana que después de rogar por ayuda al Gobierno nacional, decidió quitarse la vida "asqueados de la crueldad de los políticos" en una acción planificada a través de la ingesta de somníferos en el Hotel Siete Mares de Bari, al sur de Italia.

Nuestros compatriotas prefieren la vida, pero una que puedan gozar en un país que les ofrezca la oportunidad de subsistir con dignidad. No buscan riquezas, sino educación, salud, seguridad y sano esparcimiento para sus hijos. Quieren que ellos, los que trajeron al mundo por amor, crezcan y progresen en un entorno en el que no deba ocultárseles los asesinatos de estudiantes, o lo que podría ser más grave, pretenden evitar que sus hijos sean las próximas víctimas de aquellos insensatos que los ejecutan, ajusticiándolos según ellos, simplemente porque han invadido su territorio en un barrio, calle o colonia de algún municipio de El Salvador.

Aquella libertad que conquistaron los Acuerdos de Paz "necesita de un norte, de una guía". Ha tomado el rumbo equivocado y navega sin vela hacia un precipicio donde las familias no encuentran ni puentes, ni lianas que les permitan sujetarse, aunque sea débilmente. Esa libertad está siendo empleada para hacernos daño mutuamente. Quienes la utilizaron para elegir a sus gobernantes, creen que les estafaron.

Según el Ministerio de Relaciones Exteriores, los salvadoreños en el mundo suman un aproximado de dos millones novecientos cincuenta mil compatriotas. Sólo en el 2010 las remesas que ellos enviaron al país sobrepasaron los tres mil millones de dólares. Durante ese mismo año, fueron deportados al país casi treinta mil conciudadanos. Ninguno de los datos son despreciables. Reflejan la necesidad de poner atención a las causas de la emigración; reorientar productivamente las remesas apartándolos del consumismo, y reiteran la preocupación de las autoridades de seguridad pública en la medida que dentro de los deportados, se mezclan quienes han cometido graves delitos en el exterior.

La tarea es inmensa. Y bien harían los partidos, ahora que solicitan el voto, en comprometerse con soluciones que transformen el "sueño americano" en uno salvadoreño.

elsalvador.com, Salir del país, el deseo para 2012

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