EDH-Falta debate en torno a la comunicación institucional

Posted on 2012/01/15

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Por Ricardo Chacón.15 de Enero de 2012

En estos días las Cortes en España están en un lío relacionado con la comunicación; hay nuevas reglas y los fotógrafos tienen que ceñirse a los nuevos lineamientos para darle cobertura a la labor de los diputados, entre otras cuestiones "no pueden" registrar las notas que hay en los curules o consignar las llamadas que hacen los políticos.

De igual manera, el nuevo presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, metido de lleno en los profundos líos económicos y financieros del país, poco o nada ha comparecido ante los periodistas en las pocas semanas que lleva al frente del Gobierno, lo que ha generado cierto resquemor entre el gremio periodístico.

Y siguiendo con España, otro lío tremendo se está ventilando en un juzgado, que tiene en el banquillo de los acusados a un exfuncionario que contrató a un periodista para que le hiciera los discursos (por supuesto con un excelente salario) y luego, me imagino que como "vendaje", el periodista hacía notas sumamente positivas sobre el funcionario y sus discursos en el periódico donde laboraba.

Traigo a cuenta estos ejemplos para señalar que en todos lados se "cuecen habas" y que el tema de la comunicación institucional, la que realizan primordialmente las instituciones de Gobierno es polémica porque tiene por finalidad poner ante el sol, ante la población, lo que hace un Gobierno o un ministerio. Hacer esto bien no es fácil.

En El Salvador poco se habla de esto, mucho menos se debate o se cuestiona lo mal que se hacen algunas cuestiones; quiero poner un par de ejemplos: Uno, con gran pompa y platillo se anunció la "nueva imagen" de los medios de comunicación del Gobierno, Canal 10 y Radio Nacional, convertidos en medios públicos, que desarrollarían una labor más allá de la gestión actual y responderían a la ciudadanía. Mentiras, son los mismos medios de antes ahora al servicio del actual Gobierno; no se podía esperar otra cosa, dado que no se tiene la fuerza política, se carece de voluntad y la capacidad técnica para hacerlo.

Muy relacionado con esto, aunque en otro nivel, tiene que ver con la débil o la escasa política de comunicación del actual Gobierno; comenzando por la cúpula, que es incapaz de informar, por ejemplo, sobre la renuncia del Director de la OIE o quién está a a la cabeza de CEL. No se diga las deficiencias que muestran los equipos de comunicación de los diferentes organismos del Gobierno, con nula o poca claridad de qué se debe hacer.

Sé, y me consta, de que muchos comunicadores del Gobierno, están bien formados, tienen larga experiencia y la técnica adecuada para hacer comunicación institucional, pero también sé las limitaciones que tienen para "abrir las puertas" de las oficinas de Gobierno, contratar servicios de comunicación en igualdad de condiciones y no favorecer de antemano a ciertas empresas de publicidad y productoras de televisión.

A diferencia de lo que ocurre en España, en El Salvador no hay debate sobre estos temas y tampoco existe la institucionalidad para que las cuestiones se lleven, incluso, a los juzgados. En España el caso de los fotógrafos en las Cortes, la falta de comparecencia pública de Rajoy se debate ampliamente en los medios, es más hay un juez que debe dar un fallo y enviar a la cárcel de comprobarse como corrupción la contratación de un periodista que hacía discursos a un funcionario y luego los publicaba en su medio.

En nuestro El Salvador el debate es escaso, entre otras cuestiones porque de entrada se descalifica al que se atreve a opinar; existe un mito, por cierto falso y erróneo, que por ética no se pueden tratar las deficiencias, errores o dificultades propias de la profesión.

Tenemos que aprender mucho, y como hemos hablado de España, debemos tomar ejemplo de Televisión Española, un medio público, novedoso, profesional, lleno de programas creativos e interesantes que, además de informar con profesionalismo y pluralismo, entretiene haciendo que los españoles, y el mundo entero, conozcan lo que es la España moderna, la España que padece serios problemas económicos y financieros, pero que está dispuesta a ser una nación grande, no sólo en Europa, sino en el mundo desarrollado.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com

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