Co Latino-Óscar Santamaría: “No se nos escapó nada” | 14 de Enero de 2012 | DiarioCoLatino.com – Más de un Siglo de Credibilidad

Posted on 2012/01/15

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Gabriela Castellón Fajardo
Redacción Diario Co Latino
El militante del partido ARENA, Óscar Santamaría, fue uno de los que participaron en la mesa de diálogo, por parte del Gobierno de aquél entonces, que cumplió con la labor de llegar a un consenso entre ambas partes encontradas, para la firma de los Acuerdos de Paz, en 1992. Ahora, 20 años después de dicho acontecimiento, Santamaría asegura que no se dejó olvidado ningún aspecto en dichos acuerdos y que el período de recuperación postguerra era, y sigue siendo, tarea de toda la población.
“El proceso de paz estaba diseñado, nada más, para ponerle fin a la guerra”, dice Santamaría, y agrega que no había espacio para analizar demandas sociales o económicas; no había espacio “ni era para eso el diálogo”.
El ex jefe de la delegación de diálogo gubernamental recuerda que, en el momento en que se integró la mesa de negociación, se preguntó si era capaz de ser una persona “indicada para iniciar una faena tan grande”. Pero asegura que su reflexión le llevó a entender que ese era el momento exacto en que el país pedía ayuda, y así aceptó iniciar una tarea que llevó muchos meses y muchas horas.
“Acá no hubo cese de fuego, negociamos en medio de las balas y las bombas”, recuerda, y enfatiza en que el día en que se firmó la Paz, en Chapultepec, México, dio “gracias a Dios” de haber cumplido con el objetivo: ponerle fin al conflicto armado.
Durante los diálogos entre ambas partes, Santamaría asegura que hubo dos “nudos gordianos” en el proceso: el tema de la reforma constitucional, en abril de 1991, que estuvo “a punto de romper el proceso de paz”; y las reformas a las fuerzas armadas, en septiembre del mismo año.
“Nos pusimos en debates de días y horas, para aterrizar y decir: hemos logrado superar aquellos impases y estamos en condiciones de decir que es probable que alcancemos la paz”, dice.
El que en aquél entonces fue representante del Gobierno en turno, presidido por Alfredo Cristiani, asegura que los Acuerdos de Paz significaron una “refundación de la República”, y acepta que uno de los principales factores que causó la guerra fue que “el proyecto político de ese entonces era excluyente”.
En ese sentido, los principales temas que ambas partes consideraron como “importantes para finalizar la situación del conflicto” fueron una reforma política del Estado y reformas estructurales, y no cosméticas.
Asimismo, Santamaría asegura que ni el Gobierno ni la guerrilla pretendieron aceptar, en la negociación, peticiones de cosas que “no se pudieron ganar en la guerra”.
“La solución al conflicto debía ser una solución política. Con temas como el de la Fuerza Armada, la administración de justicia, la política electoral, la reforma constitucional, los aspectos económicos y sociales y la verificación y cumplimiento de los Acuerdos. Los alcances eran dentro de la dimensión que esperábamos que se diera. Pero tampoco podíamos desnaturalizar y deformar una negociación. Los temas fueron congruentes y consecuentes”, dice.
En una entrevista dada a Diario Co Latino, Francisco Jovel, quien estuvo en la mesa de negociación en representación de la guerrilla, contó que un funcionario de las Naciones Unidas les comentó que la Primera Dama de aquél entonces, Margarita de Cristiani, presionó de algún modo al Gobierno y a los militares, para que “no siguieran entorpeciendo las negociaciones”.
Santamaría no le da tanta importancia al papel de Margarita de Cristiani, ya que asegura que ella “no tuvo una silla en la mesa”. Sin embargo, recuerda que ella, por voluntad propia, se sumó al esfuerzo del Gobierno para llegar a un acuerdo con la guerrilla y, en diversas ocasiones, brindó opiniones que le fueron escuchadas.
Para Santamaría, quizá el principal “aporte” de la señora de Cristiani fue “estar al lado de su esposo”, ya que significó un apoyo importante en un momento de crisis. “Casi nunca se habla de que hubo esfuerzos y sacrificios grandes”, dice.
Alfredo Cristiani no formó parte de la mesa de negociación debido a que se estableció, de manera previa, que el proyecto estaría a cargo de comisiones negociadoras, con representantes electos por cada una de las partes involucradas. Lo mismo hizo la guerrilla, pues durante el proceso, no todos los miembros de la Comandancia General participaron en todas las negociaciones, sino hasta el final.
En materia del apoyo recibido por la comunidad internacional, Santamaría cree que es importante realizar un examen sobre el tema. Así, por ejemplo, critica el papel de Cuba, que fue uno de “los principales apoyos de la guerrilla”.
“Cuba pudo haber tenido un papel en la paz, pero tuvo un papel en la guerra. La guerrilla tuvo asesores cubanos. Cuando ya hay un proceso de paz, respaldado por la comunidad internacional, no se tuvo más que aceptar”, dice, al tiempo que repite que los principales apoyos de la guerrilla fueron la Unión Soviética, Cuba y Nicaragua.
También hace referencia al apoyo de Estados Unidos hacia el Gobierno, país que asistió militar, económica y logísticamente al ejército salvadoreño.
No obstante, Pedro Nikken, representante de la ONU en el proceso de diálogo, dijo recientemente, en el programo Ocho en Punto, del canal 33, que Ricardo Alarcón, en ese tiempo diplomático cubano, hoy Presidente del Parlamento Cubano, tuvo un aporte importante, en el desenlace de un punto complicado en la negociación.
En el tema de los factores internos y externos, que permitieron dar un paso hacia el inicio del diálogo, el militante de ARENA cree que, entre las causas externa, los principales acontecimiento fueron el cambio en la geopolítica mundial, la caída del bloque soviético, el desmoronamiento del Muro de Berlín y la “caída de los sandinistas en Nicaragua”, cuando el candidato (actual presidente) Daniel Ortega perdió ante Violeta de Chamorro, en 1990.
Entre los factores internos dice que, en el caso de la guerrilla, la ofensiva de 1989 no cumplió con las expectativas; así como el ejército se limitaba a cumplir sus obligaciones; situación que llevó a ambas parte a “no dar para más”. “Lo que la gente quería era la paz”, dice.
Santamaría asegura que el acuerdo firmado cumplió con los cuatro objetivos del Acuerdo de Ginebra de 1990: terminar con el conflicto armado por la vía política, impulsar la democratización del país, garantizar el irrestricto respeto a los derechos humanos y reunificar a la sociedad salvadoreña.
Ante las críticas de que no se trabajara, durante la negociación, después de la firma, sobre el tema psicológico y económico-social de una manera “adecuada”, Santamaría insiste en que los Acuerdos de Paz eran exclusivamente para el cese del conflicto, por lo que no es justo que se tomen los aspectos mencionados como “deudas”.
“Eso (las críticas) es ver el proceso de paz bajo otra óptica. La guerra propició  la anarquía y debíamos de reestablecer el orden. Entonces, para mí, querer venir a decir que ‘se nos escaparon puntos’… ¡No!, no se nos escapó nada”, afirma.
Asimismo, señaló que se plantearon puntos de aspectos económicos y sociales, pero que no eran estos los principales objetivos de las negociaciones.
En ese sentido, recuerda la frase de Cristiani cuando dijo que “la paz, a partir de ahora, de Chapultepec (la firma), es responsabilidad de todos los salvadoreños”.
Asimismo, menciona el hecho de que, firmada la paz, se realizaron proyectos y programas de reinserción “carísimos”, con los cuales se intentó cumplir con las expectativas de la población luego del conflicto.
En materia de democracia, está de acuerdo con  otros analistas, cuando señalan que el paso más “simbólico” de democratización fue que el FMLN se constituyera como partido político.
“La exclusión política había sido un factor para que estas personas se fueran a la guerra. Estar todos compitiendo bajo unas mismas reglas electorales fue un gran paso. La democracia ha progresado enormemente”, dijo.
Santamaría hace énfasis en que, actualmente, hay problemáticas que preocupan a la sociedad salvadoreña, por lo que se deben buscar soluciones de manera conjunta y mediante el diálogo.
“Pongámonos de nuevo de acuerdo, lo hicimos en el tiempo de la guerra. ¿Fue posible parar la guerra? ¡Claro que fue posible! Demostramos que sí se puede, pero pusimos voluntad y una actitud a favor de ello”, argumenta, y cree que el Presidente de la República, Mauricio Funes, es quien debería dar el primer paso, con propuestas específicas, para dicha unificación.
“La paz tiene retos y desafíos. La gente pregunta: ‘¿y quién va a ser el que primero se va a sentar?’ Lo que necesitamos es dar el paso, no importa quién se siente primero, después se van a ir sentando los demás.
Pero tiene que ser un esfuerzo de los liderazgos del país”, finalizó.

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