LPG-La gestación de la nueva Asamblea

Posted on 2012/01/11

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Es importante porque la Asamblea Legislativa tiene mucho poder y una enorme responsabilidad, de los que no siempre somos conscientes al estar inmersos en una cultura política presidencialista.

Escrito por Joaquín Samayoa
Miércoles, 11 enero 2012 00:00

jsamayoa@fepade.org.sv

Los partidos políticos iniciaron hace ya varias semanas su campaña electoral amparados en la risible ficción de que no incurren en ilegalidad a no ser que hagan una explícita solicitud de su voto a los ciudadanos. Esa absurda definición de propaganda los libra de las sanciones que debieran recibir por hacer lo que todos, menos los partidos y el TSE, consideramos ilegal.

Pero aunque no sean ilegales esos mensajes publicitarios fuera del tiempo que la ley dispone para hacer proselitismo, son un verdadero desperdicio de recursos, porque nadie les presta atención en momentos en que todos estamos pensando cómo vamos a cerrar el año y, si acaso, estamos pendientes de las rebajas y los horarios extendidos en los establecimientos comerciales.

Terminaron las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, estamos volviendo renuentemente a la normalidad y, ahora sí, el TSE ha declarado formalmente abierta la contienda para elegir en marzo a los diputados que integrarán la nueva Asamblea Legislativa a partir del 1.º de mayo.

La elección de diputados es sumamente importante y, en esta ocasión, será también interesante. Es importante porque la Asamblea Legislativa tiene mucho poder y una enorme responsabilidad, de los que no siempre somos conscientes al estar inmersos en una cultura política presidencialista. Será interesante porque habrá novedades en la forma de votar y en las opciones que se nos presentan.

No hay que olvidar que la Asamblea hace las leyes que facilitan o entorpecen la solución a problemas que nos afectan a todos en la vida cotidiana. Además, la Asamblea aprueba el establecimiento de impuestos y las asignaciones de dinero para la realización de obras y para el funcionamiento de todas las instituciones públicas, ratifica o aborta las deudas que contrae el Estado y elige a algunos funcionarios cuyas actuaciones son muy determinantes en distintos ámbitos de la realidad institucional. La armonía social, la seguridad ciudadana, el crecimiento económico y el fortalecimiento del sistema democrático dependen en buena medida de la honestidad, la vocación de servicio, las ideas y el esfuerzo de ese grupo de 84 hombres y mujeres en quienes el pueblo delega cada tres años esas y otras responsabilidades. En esta ocasión, la elección es particularmente interesante por varias razones. En primer lugar, los ciudadanos tendremos la oportunidad de ratificar o modificar el peso relativo de partidos como GANA, que surgió durante el período anterior por la vía de escisiones y fugas de diputados de otros partidos; podremos otorgar o negar nuestro aval a partidos más antiguos, como el PCN y el PDC, cuya existencia misma fue cuestionada por las autoridades electorales atendiendo a normas y procedimientos jurídicos controversiales; tendremos que revalorar nuestra apreciación sobre los dos partidos principales, FMLN y ARENA, habiendo observado sus desempeños en roles intercambiados de gobierno y oposición.

Será novedosa e interesante esta elección, ya que por fin tendremos la opción de votar por candidatos con rostro, nombre, apellido y trayectoria en vez de estar obligados a un voto ideológico de ciega o renuente lealtad a una bandera política. Esta prerrogativa es el resultado de años de una presión ciudadana que finalmente encontró eco en la Corte Suprema de Justicia y abrió el camino para importantes reformas al Código Electoral.

Es una prerrogativa de la que no necesariamente harán uso todos los ciudadanos, pero puede significar el principio del fin de la partidocracia, un régimen perverso en el que las élites que dirigen los partidos políticos los han usado para concentrar poder y privilegios en vez de fortalecerlos y modernizarlos para desempeñar cada vez con mayor eficacia su rol de mediadores en los procesos de conversión de la voluntad ciudadana en poder político orientado al bien común.

Esta primera vez, las novedades en la elección de diputados pueden generar un poco de confusión y apatía en todos aquellos que no se interesan por desarrollar sus conocimientos y competencias para la ciudadanía. Falta, además, profundizar la reforma del sistema político de manera que el voto por persona pueda ser una herramienta eficaz para exigir rendición de cuentas a los representantes del pueblo en la Asamblea. Sin embargo, no es desestimable lo que se ha logrado avanzar en la vigencia de los principios democráticos.

La gestación de la nueva Asamblea

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