EDH-A nadie sorprende saber que vamos a la cola

Posted on 2012/01/11

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No puede un país aspirar a un crecimiento y desarrollo real bajo un clima de terror, cuando hay personas que salen de sus casas por la mañana y no vuelven por la tarde

11 de Enero de 2012

Es muy discutible que, estando situados a la cola de la región, El Salvador haya crecido un "uno y medio por ciento", echando mano de las cuentas alegres del Gobierno. Puede ser que ciertos índices –exportaciones, inscritos en el Seguro Social, consumo eléctrico – no estén en rojo, pero el resto de señales, las que se ven en calles, barriadas, mercados, etc., no pueden ser más desalentadoras.

Sólo reparar las calles y carreteras del territorio requiere de ingentes recursos y mucha eficiencia de parte de las entidades encargadas, los que no se tienen pese al incremento en los ingresos fiscales. A esto se suma el estado decrépito de escuelas, infraestructura hospitalaria, entidades públicas, puertos, sistema de generación eléctrica, puentes, obras para prevenir inundaciones… no hay dinero debido, principalmente, al gran incremento de una oleada de nueva burocracia sin experiencia, sin ganas de trabajar y, lo peor, creyendo que lo sabe todo.

Esa inexperiencia y desconocimiento se transforma en la pesada tramitología que retarda la obtención de permisos, el establecimiento de negocios, averiguar requisitos y navegar en la jungla de oficinas, dependencias, ministerios, secretarías, sellos, pagos y todo lo que a alguien se le antoje como indispensable.

El caso requetesabido es el de una empresa que pasó cinco años para lograr la autorización de establecerse, pues además de las exigencias del Gobierno central, tuvo que evacuar las del pequeño feudo en la periferia. Lo que aquí tomó un lustro, en Costa Rica se evacuó en un año.

Hay, se nos dice, un crecimiento nominal o real en rubros importantes, pero no se calcula el costo de lo que ha ido deteriorándose, enmarañándose, complicándose o no recibe mantenimiento. Se refleja hasta en el programa estrella del actual Gobierno, el reparto de zapatos y uniformes, aunque se entreguen al final del año lectivo.

Uniformes que ya no les quedan a los niños que crecen de un año a otro, para asistir a escuelas con lamentables servicios sanitarios, techos que hacen agua en el invierno, paredes agrietadas y divorcio con los padres de familia a partir de la cancelación del programa Educo.

Imposible progresar con cuatro mil homicidios

Lo más lamentable y muy difícil de recuperar es el visible deterioro de la moral pública, de la vida política, la pérdida de principios, la ausencia de elementales valores. Aunque pareciera que esto no juega papel en lo económico, un decisivo estudio del Banco Mundial determinó que la institucionalidad, la vigencia del Orden de Derecho, la moral de la gente, contribuyen vitalmente al bienestar material de una nación.

La pérdida de la brújula moral y jurídica es la principal causa de que siempre, al establecerse un gobierno o régimen de izquierda, los países se empobrecen. Y mientras más tiempo estén en el poder, más profunda es la caída. Es la causa del desplome económico de Grecia, del enorme desempleo en España, de la ruina de los Ochenta bajo Duarte en El Salvador, de la creciente miseria que aqueja a los cubanos y a los venezolanos.

No puede un país aspirar a un crecimiento y desarrollo real bajo un clima de terror, cuando hay personas que salen de sus casas por la mañana y no vuelven por la tarde, más de cuatro mil trescientas el año pasado. Por eso es imprescindible ver el cuadro completo.

elsalvador.com, A nadie sorprende saber que vamos a la cola

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