LPG-La dificultad de ser propositivo (I)

Posted on 2012/01/07

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Mucho he escrito sobre los problemas de origen y adquiridos de una sociedad que se niega, por las actitudes de sus integrantes, la posibilidad de escapar de su subdesarrollo.

Escrito por Rafael Rodríguez Loucel
Sábado, 07 enero 2012 00:00

Trataré de exponer lo que me desalienta a presentar un esquema propositivo. Qué es lo que está en crisis, ¿el país, el mundo o la sociedad? El país estructuralmente hablando sigue siendo el mismo, con sus típicos problemas de origen y de cultura, unos insuperables y otros difíciles de alterar, el mundo experimenta un esquema globalizado y menos filantrópico y a nuestro país al ser absolutamente dependiente solo le queda su capacidad para adaptarse a esos abruptos cambios, con sus debilidades internas y sus defectos congénitos “su poca cultura, su improductividad y su inclinación cómoda a imitar”. La alternativa única es un viraje radical inmediato.

La sociedad está en decadencia, al haberse perdido el cordón umbilical de la familia como su gestora y ente primordial de educación básica. Los padres que eran el guía inicial por excelencia han descuidado la estratégica función en la formación del “joven moderno”. La escuela ha perdido su papel de enseñanza complementaria e integral. La mayoría de niños y jóvenes son dejados a la deriva a edad temprana y les cuesta más encontrar su rumbo y el propósito de su existencia; el amigo y la cibernética son sus mentores. Los adultos mayores, la mayoría retirados voluntariamente o no, se encuentran en una etapa indefinida, se resisten a las costumbres de la era consumista, rodeados de otra sociedad con juicios y valores diferentes. En la parte intermedia, se encuentran esos que ya cumplieron treinta, pero no llegan a los sesenta, en una edad potencialmente productiva pero que se les exige mucha creatividad para mantenerse activos en un mundo competitivo; individualmente con muchas exigencias materiales y un costo de vida en ascenso.

Estos últimos están los más conscientes en un dilema. Pueden llegar a ser agentes de cambio de la sociedad en la que habitan, ser los pioneros de una sociedad educada, con un nivel de calidad de vida aceptable, con un modelo de desarrollo de un país viable. Por el contrario, pueden ser espectadores y engrosar las filas del dejar hacer dejar pasar, mantener los defectos de una sociedad violenta, desnutrida, inculta, apática, improductiva, poco competitiva, consumidora en exceso de su capacidad de producir y altamente dependiente de las remesas familiares.

Un esquema de cambio necesariamente tendría que partir de la exigencia de un plan de nación perdurable en el tiempo, que base su propuesta en una revolución educativa, que contenga un programa agresivo y factible de erradicación de la violencia. Mientras tanto, esa generación intermedia y productiva mencionada, que conforma una parte importante de la masa votante, tiene que empezar al menos a ejercer el derecho del sufragio con responsabilidad e inteligencia, exenta de intereses egoístamente personales.

Definitivamente se pueden proponer proyectos específicos y lo haré próximamente para que queden registrados. Sería deseable que la mayoría de ciudadanos experimente una metamorfosis mental, que se despoje de toda apatía, egoísmo y conformismo y empiece a interesarse en el destino del país en el cual nació y habita. Y los políticos como intermediarios de poder deberán experimentar una renovación integral.

La dificultad de ser propositivo (I)

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