Co Latino-Desafíos para 2012 | 06 de Enero de 2012 | DiarioCoLatino.com – Más de un Siglo de Credibilidad

Posted on 2012/01/07

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Luis Armando González

El inicio de un nuevo año es propicio para plantearse desafíos que encaucen las mejores energías y talentos de los sectores críticos de la sociedad. Los problemas del país son complejos y variados, de tal suerte que discernir su naturaleza y plantear alternativas para su solución se convierte, de entrada, en un ingente desafío. Pero no todos los problemas pesan igual en la configuración de la realidad histórica; de hecho, no sólo los hay unos de mayor envergadura que otros, sino los que son más o menos fundamentales.

Mezclar las cosas, poner todo en un mismo plano, no distinguir niveles de complejidad y de gravedad en los problemas, conduce a la confusión, al ofuscamiento y no pocas veces al amarillismo mediático. De éste a la manipulación sólo hay un paso, que en épocas electorales se da de forma casi insensible.

    Los problemas del país son complejos y variados, de tal suerte que discernir su naturaleza y plantear alternativas para su solución se convierte, de entrada, en un ingente desafío.  

De aquí que discernir acerca de la naturaleza de cada problema, establecer las debidas jerarquizaciones entre la gama de problemas que nos afectan, y ponderar debidamente su grado de complejidad y gravedad sea un desafío de primera importancia.

Definitivamente, no se pueden atacar todos los problemas a la vez, no sólo porque no son de la misma magnitud, sino porque no hay recursos suficientes para ello. Se tienen que atacar aquellos que, en orden de profundidad, marcan la realidad nacional. Y, en ese sentido, no se deben malgastar las energías colectivas y los escasos recursos del país en atender exageradamente asuntos secundarios.

A propósito de esto último, no dejó de llamar la atención la cobertura mediática que se dio al tema de la pólvora y a su impacto durante las festividades de navidad y fin de año. Por supuesto que es grave que haya niños quemados o amputados por el mal uso de artefactos elaborados con pólvora. Ahora bien –y al margen de cualquier discusión sobre las tradiciones— en la escala de prácticas y hábitos peligrosos –que, además de dolor, son costosos para la sociedad— es discutible que la quema de pólvora dos veces al año ocupe el primer lugar.

Definitivamente, no se pueden atacar todos los problemas a la vez, no sólo porque no son de la misma magnitud, sino porque no hay recursos suficientes para ello.  

Entiéndase bien: no es que no deba atenderse ese problema e incluso tomarse medidas drásticas para disminuir o erradicar su impacto negativo. Pero se tiene que ser consecuente con lo que se predica y si lo que en verdad se busca es proteger a niños, jóvenes y adultos de riesgos y peligros, en la lista de prioridades deben estar, ante todo, la tenencia y uso de armas de fuego, cuyos estragos se extienden a lo largo del año; en segundo lugar, el uso de vehículos por parte de quienes son una amenaza cotidiana para sus semejantes; y en tercer lugar, la comida chatarra, cuyo consumo está provocando dolencias de todo tipo, así como costos permanentes en el sistema de salud.

Esos problemas son dignos de las campañas mediáticas más amplias, pues, aunque algunos  de ellos –como la comida chatarra— son silenciosos, su impacto social y sus costos para la salud son más graves que la quema de pólvora el 24 y el 31 de diciembre.

La instancia que debe ser potenciada, si se quieren atender debidamente los problemas que afectan a la sociedad, es el Estado.  

En fin, así como es importante priorizar los problemas en orden de magnitud, complejidad y relevancia, también se tiene potenciar a las instancias más idóneas para darles la atención debida.

No faltarán los que digan que la instancia que debe ser privilegiada es el mercado. Se equivocan de medio a medio: la instancia que debe ser potenciada, si se quieren atender debidamente los problemas que afectan a la sociedad, es el Estado. También en aquí hay que establecer prioridades, ya que si bien el Estado en su conjunto debe ser fortalecido, la mayor atención debe centrarse en aquellas esferas estatales que atienden ejes fundamentales de la dinámica social: educación, salud, economía y medio ambiente.

En este orden de ideas, consolidar un Estado sólido –fuerte y eficiente— es uno de los principales desafíos para 2012. Los voceros del fundamentalismo del marcado se oponen a ello; más aún, una de sus banderas de lucha consiste en proclamar que el Estado, lejos de contar con más recursos, debe poseer los menores recursos posibles. La contracara de esa tesis es que, el Estado a diferencia del mercado, usa mal los recursos a su disposición, de lo que se sigue que lo mejor es reducirlos al máximo. Salvo para sus adalides, la tesis de los mercados eficientes y autorregulados es un mito. Un mito que ha salido caro a las sociedades que dejaron la gestión de sus problemas a un mercado regentado por empresarios inescrupulosos.

    En este orden de ideas, consolidar un Estado sólido –fuerte y eficiente— es uno de los principales desafíos para 2012.   
A estas alturas, es indiscutible que sólo el Estado puede asumir la gestión de esos problemas. No, como es obvio, un Estado gigante e ineficiente (no un Ogro filantrópico, como lo llamó Octavio Paz), sino un Estado fuerte, eficiente y con capacidades de gestión estratégica. 

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