LPG-Trabajar en serio para que los vaticinios adversos no se cumplan

Posted on 2012/01/03

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Lleguemos lo más pronto posible a la única convicción real: los salvadoreños tenemos un solo destino, y hacerlo valer efectiva y solidariamente es la única salida hacia un futuro que merezca el nombre de tal.

Escrito por GN3
Martes, 03 enero 2012 00:00

Según cálculos dados a conocer por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el desempeño económico de El Salvador estará en el puesto más bajo de toda la región en 2012. Se espera un crecimiento de apenas un 2% en nuestro país, si bien va, lo cual nos ubica también en la posición más baja de América Central, subregión en la que lidera Panamá, con un calculado 6.5%. Hay que ponderar, sin embargo, que en El Salvador se estima una ligera alza de crecimiento respecto de 2011, o al menos una cifra semejante a la de este año; y en cambio en los otros países centroamericanos las estimaciones para 2012 son inferiores a lo que se dio en el período anual que está concluyendo. Este dato debería servirnos como estímulo para intensificar los esfuerzos en la ruta del desarrollo, a los que hay que dedicarles más creatividad, más inteligencia, más realismo y más impulso en tiempos críticos como los que corren en todas partes.

Al hacer un balance del desempeño económico del año, que deja sin duda más desconcierto que esperanza, saltan muchas explicaciones de orden técnico y político, que desde luego deben ser tenidas en cuenta si se quiere enrumbar nuestra dinámica en ese campo; pero hay algunos elementos de otra índole que también hay que reconocer, visualizar y procesar en el ambiente, para sacar al país de este marasmo, que no es de hoy pero que se va consolidando negativamente en la medida en que no se hace lo necesario y lo oportuno para contrarrestarlo.

Y el primero de esos elementos es la negación sistemática a ver nuestra realidad como un todo y, en consecuencia, a aplicarle tratamientos integrales, que muevan la maquinaria total y no sólo algunas de sus partes. Esta actitud desafortunadamente está muy generalizada en el ambiente, y se origina en la recurrente tendencia a convertirlo todo en conflicto de posiciones o de intereses, en vez de verlo como oportunidad de beneficio compartido en función de progreso de país. Ya nos estamos acostumbrando –y es un acomodamiento de lo más perverso– a ir a la cola de Centroamérica. Tenemos condiciones históricas acumuladas que nos permitirían ir a la cabeza, pero siempre que se pongan a funcionar de veras la creatividad audaz, el reconocimiento de nuestras propias ventajas comparativas y la voluntad de sacudirnos de todas las caducas y espesas telarañas tanto ideológicas como de intereses sectoriales excluyentes. Lleguemos lo más pronto posible a la única convicción real: los salvadoreños tenemos un solo destino, y hacerlo valer efectiva y solidariamente es la única salida hacia un futuro que merezca el nombre de tal.

En 2011 hubo mucho más tiempo perdido que tiempo ganado en este orden de necesidades nacionales. Hay que superar toda forma de atrincheramiento sectorial y de autismo gubernamental. El país y la realidad del mismo necesitan de todos, sin discriminación de ninguna índole. Esta lección reiterada hasta la saciedad a lo largo de estas ya dos décadas de posguerra se ha vuelto un imperativo histórico cada vez más urgente y los que no la entiendan o no la acepten están al margen de los tiempos que corren cada vez con mayor velocidad y apremio. Lo subrayamos ahora, cuando 2012 da sus primeros pasos. Y, desde nuestra responsabilidad como medio comprometido sin reservas con el mejor destino nacional, reiteramos la disposición a poner todo lo que esté de nuestra parte para estimular en la sociedad y en la institucionalidad esa insoslayable toma de conciencia.

Trabajar en serio para que los vaticinios adversos no se cumplan

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