EDH-El Chapulín Colorado…

Posted on 2012/01/01

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Por Carlos Mayora Re.31 de Diciembre de 2011

Ante tanta violencia, no pocos nos estamos preguntando: "¿Y ahora, quién podrá defendernos?" Quizá más están esperando algún súper héroe que los defienda.

Con el reciente nombramiento del nuevo Ministro de Justicia y Seguridad, las expectativas fueron variando desde la incertidumbre hasta el voto de confianza, porque estamos seguros de que una buena parte de la solución está en manos de las autoridades.

Pero también parece que se nos olvida, con más frecuencia de la que sería deseable, que buena parte de la solución está en las manos de todos nosotros. No porque nos vayamos a tomar la justicia por cuenta propia, ni sólo porque colaboremos con las autoridades, sino porque la gente (usted y yo, todos nosotros) podemos hacer mucho en los esfuerzos para restablecer un clima de paz y respeto en el país. En el corto, en el mediano y en el largo plazo.

Ante una enfermedad mortal (y eso es lo que nos está pasando, nuestra sociedad está mortalmente enferma), toda persona en su sano juicio pasa por ciertas etapas psicológicas: choque, negación, enojo, resignación y acción.

La etapa de choque en la que la violencia, las noticias de asesinatos terribles, de niños que contemplan la muerte de sus papás, de gente quemada dentro de microbuses… nos golpeaba, ha pasado hace tiempo. Lamento decirlo, pero… nos hemos acostumbrado.

Quizá estamos en negación: cada uno se encierra en su casa, deja los espacios públicos, hace de su mundo una fortaleza (los que pueden), y mientras tanto, la espiral de la violencia sigue creciendo. Hacemos mal: abandonando los espacios públicos los hacemos más aptos para los violentos. Dejando de recurrir a la policía dejamos de darles información, y poco a poco la calle va siendo tomada por los violentos, no porque nos la arrebaten, sino porque se las cedemos sin costo para ellos.

De vez en cuando hay reacciones: hay gente que se defiende de un asalto, que denuncia, que recurre a los tribunales. No es que estemos pasivos. Pero… las reacciones violentas no conducen más que a incrementar la violencia, y se vuelven contraproducentes.

Necesitamos acción de otro modo: necesitamos dejar de estar esperando al Chapulín Colorado y tomar las cosas como se debe: exigir el cumplimiento de la ley, exigir que la Asamblea Legislativa cumpla su papel y deje de estar inventando modos de aumentar su "poder", cuando lo que debería pasar es que aumentara su protagonismo en la lucha contra la violencia, para que dejaran de ser violentos a la hora de torcer por la fuerza de la demagogia, o de oscuros arreglos, algunas de las leyes…

No es imposible. Ya se hizo. El haber revertido el 743 es una acción de mucha más importancia de lo que se piensa. Los diputados echaron marcha atrás no sólo por los Indignados o por el clamor en las redes sociales, se retractaron de una acción cocinada al viejo modo de hacer las cosas, porque nos dimos cuenta de que podíamos: gremiales, asociaciones civiles, gente de la calle, periodistas, medios de comunicación, blogueros y twiteros… todos hicimos presión. E inauguramos un nuevo modo de exigir al Gobierno.

¿Quién podrá defendernos de la violencia? ¿Quién podrá cambiar las condiciones coyunturales que la promueven, y en el largo plazo las circunstancias estructurales que la mantienen y fomentan? Por supuesto que los funcionarios, los policías, los jueces. Pero… si no les pedimos, si no les manifestamos, si no hacemos presión, si no salimos del estado de negación o resignación en que podríamos encontrarnos, no sólo no pararemos la tasa de homicidios (por decir lo menos), sino que ésta no dejará de aumentar.

elsalvador.com, El Chapulín Colorado…

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