LPG-¡Bienvenido 2012, en familia mejor!

Posted on 2011/12/30

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Escrito por Mauricio Chacón
Viernes, 30 diciembre 2011 00:00

chaconmauricio@yahoo.com

Las estadísticas de personas quemadas en esta Navidad son realmente impresionantes. Pasadas las celebraciones de Nochebuena, se conoce de más de 45 niños quemados, la mayoría de ellos por descuido de sus padres. Sobre este tema, seguiré escribiendo, hasta que se vean cambios reales para erradicar estas prácticas que solo causan dolor y daños en el medio ambiente y en la salud de las personas. Se acercan las celebraciones de fin de año y de la llegada del año nuevo y con ello seguramente más cohetes, esperamos no sigan provocando más olor a niños quemados.

Estas fiestas de fin de año deben ser aprovechadas para pasarlas con la familia.

Esta vez decidimos encontrarnos con la otra familia que vive en el Norte. La experiencia de vivir una Navidad fuera de casa ha sido realmente placentera. El esfuerzo de mi viaje sin duda fue recompensado con la enorme satisfacción de ver las caras de familiares sorprendidos después de no ver nuestras caras por años. La sensación de alegría que despierta ver espolvorear queso duro sobre frijoles salcochados que sobrevivieron a la cena del día anterior no tiene comparación estando lejos de casa. Algo interesante que ofrece un viaje por las tierras del Tío Sam son las buenas cosas que podemos aprender de nuestros hermanos “americanizados”: conducir al límite de la velocidad, el respeto por las autoridades y sus leyes.

La Nochebuena en Estados Unidos es una noche más, se vive como un día normal, en el cual los afortunados de tener un empleo trabajan hasta altas horas de la noche, o los que han podido ahorrar unos centavos viajan para ver a sus parientes, no cohetes, no silbadores, sensación de seguridad por todos lados, aunque el trabajo como inmigrante en estas lejanas tierras es difícil. Así me lo dijeron, “aquí la vida es dura”, y ahora doy testimonio de esto, la vida es difícil en todo sentido.

Solo han sido tres semanas y ya quiero estar en casa, mi trabajo me espera, el ritmo de la vida en San Salvador ya me hará olvidar la sensación de vivir con el peso de ser inmigrante en estas tierras.

La Navidad en familia no tiene precio, especialmente si compartimos un poquito de lo que tenemos y damos amor y cariño en abundancia, me llevo enormes recuerdos, gratos momentos y nuevos amigos, es rico saber que aun viviendo en tierras en donde la cultura de lo material prevalece sobre lo demás existen muchas personas que aun conservan nuestras tradiciones y respetan el valor de vivir en familia sobre todo.

Quisiera dedicar este breve artículo a las familias salvadoreñas que tomaron la decisión de emprender el destino en las tierras extrañas, mi profundo respeto para los Calderones, los López, los Bonillas, los Villedas y muchos otros apellidos de familias latinas que conservan la riqueza de vivir en armonía familiar, que se ocupan de fomentar los valores y mantener las tradiciones de la familia salvadoreña.

Espero que este 2012 que recién comenzaremos nos traiga mucha alegría, esperanza y prosperidad, especialmente en el seno de la familia salvadoreña esforcémonos por cambiar las cosas que no están del todo bien en nuestra propia casa, fomentemos valores y sanas costumbres. Hagamos que nuestros hijos vean y actúen distinto y nosotros los adultos podamos hacer ese factor de diferencia que nos lleve a una nueva sociedad y con ello cambiar la dirección que llevamos.

Estos pequeños cambios son los que nos pueden llevar a transformaciones sustanciales que pueden sacarnos adelante con todos estos problemas que como sociedad cargamos sobre nuestras espaldas.

¡Bienvenido 2012, en familia mejor!

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