EDH-Un cuarto para las doce

Posted on 2011/12/30

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Por Manuel Hinds* Jueves, 29 de Diciembre de 2011

El FMLN está enfrentando una crisis muy seria. La estrategia de largo plazo que sus líderes pusieron en marcha en 2008 ha fracasado estrepitosamente. Como ellos se encargaron de publicitar ampliamente, la idea era ganar el control del Ejecutivo, para desde allí asegurarse de que no tendrían que cederlo jamás. La estrategia tenía muchos riesgos pero ellos parecían tener un plan para neutralizarlos todos. Entre ellos estaban los presentados por el mismo Presidente Funes, que podía voltearse contra ellos ya en la presidencia, o podía fracasar como gobernante.

El primer riesgo lo contrarrestaban con la fuerza del partido en la Asamblea, que podía bloquear completamente al Presidente si renegaba de sus compromisos originales. Esta fuerza se aumentó con la deserción de GANA y la cooperación incondicional del PCN y el PDC, que supuestamente apoyan directamente al Presidente, pero que en la práctica apoyan al FMLN porque el Presidente no confronta al partido en ninguna cosa importante para el FMLN. El partido también se aseguró de controlar los ministerios que tienen presencia territorial, que son los más útiles para construir redes de clientelismo, para tener penetración ideológica y para trabajar en el mantenimiento del poder. Con una sola excepción–la pérdida del control de la Policía y la seguridad pública con la salida del Ministro Melgar– esa parte de la estrategia, la de controlar el poder del Ejecutivo, es la única que ha funcionado bien. El partido tiene un firme control del Gobierno.

El partido también se preparó contra el riego de que el Presidente Funes fracasara como gobernante. Enfatizó desde el principio su gobierno era sólo una transición hacia uno que sería de "pura sangre". Siempre siguieron insistiendo en que lo que se necesitaba era un cambio del "sistema", un abandono del capitalismo para establecer un régimen marxista. Evidentemente pensaron que mantener esta actitud ambigua hacia el Gobierno les evitaría el pago de un costo político por un potencial fracaso. Parecían pensar que en esa eventualidad los votantes culparían al "sistema", se radicalizarían y se compactarían alrededor de los radicales del FMLN.

Esta parte de la estrategia es la que ha fracasado estrepitosamente. La administración del Presidente Funes ha sido un desastre en todas las dimensiones que puede tener un Gobierno. Pero el truco de "yo no fui" no le ha funcionado al FMLN. Es claro que subestimaron la inteligencia del pueblo. Los votantes, en vez de radicalizarse más y compactarse con el liderato del FMLN, lo están rechazando con cada vez más fuerza. Aun su voto duro ha caído de 33 a 22 por ciento de los votantes, según las últimas encuestas.

Así, el Gobierno del Presidente Funes sigue prometiendo ser sólo de transición, pero no una transición hacia el radicalismo del FMLN sino a una nueva democracia, más madura, en la que si el FMLN no se vuelve más moderado, tipo social demócrata, va a terminar siendo un partido muy pequeño.

Esto crea una situación muy peligrosa, porque el FMLN todavía controla un gran poder con el concurso de los incondicionales GANA, PCN y PDC, y puede aprovecharlo para asegurarse de mantenerlo aun si pierde las elecciones del 2012, antes de las elecciones, pasando leyes para demoler las instituciones democráticas del país y las defensas que establecen para los derechos individuales; después de las elecciones, usando la misma estrategia que en 2009 les permitió controlar las dos terceras partes de la Asamblea, aunque habían ganado apenas un 40 por ciento. Ya lo han comenzado a hacer con los ataques a la Sala de lo Constitucional, con la violación impune del secreto que la ley establece para las declaraciones del impuesto sobre la renta, y con el intento de derogar la penalización por violarlo.

Falta un cuarto para las doce. Pero en un cuarto de hora el FMLN puede hacer muchísimo daño al país. No hay que permitirlo.

elsalvador.com, Un cuarto para las doce

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