EDH-Nada halagador es el rumbo del país

Posted on 2011/12/30

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Es incongruente que, después de ser líderes regionales en desarrollo, en inversión, de contar con una medida de estabilidad interna, Honduras y Nicaragua nos superen en atraer nuevas fuentes de trabajo

Jueves, 29 de Diciembre de 2011

Es el momento en que los salvadoreños –los que piensan, evalúan y ven más allá del presente– se den cuenta de que vamos camino de una calamidad general a menos que se rectifiquen las políticas del actual Gobierno, que haya un retorno a la sensatez y a lo que es la institucionalidad democrática, que se restablezca el probo y transparente manejo de los dineros públicos.

Al no existir respondabilidad, no haber entidades y mecanismos que efectivamente fiscalicen el uso de presupuestos, el riesgo de que se haga fiesta con lo que es el patrimonio general es cada vez más probable. Más y más las redes sociales de comunicación están asumiendo el papel de vigilantes sobre lo que se hace detrás de los muros estatales, quiénes se están aprovechando de lo que a costa de tantos sacrificios genera el trabajo de los salvadoreños.

Muchos se preguntan quién o quiénes, dentro del actual Gobierno, definen políticas, toman decisiones de importancia y dónde están aquellos que tendrían que reflexionar sobre el curso que lleva el país.

Falta unidad ciudadana, se carece de claridad y no tranquilizan las conclusiones que, al pensar sobre lo que sucede, prácticamente caen por su propio peso. A esto se agrega que el clientelismo político vale más que la capacidad para nombrar funcionarios.

Es incongruente que, después de ser líderes regionales en desarrollo, en inversión, de contar con una medida de estabilidad interna, Honduras y Nicaragua nos superen en atraer nuevas fuentes de trabajo y en establecer programas para promover la creación de polos industriales. En vez de trabajar al unísono con los productores del país para lograr una reversión de la crisis, se les antagoniza, se les insulta y se quiere llegar al límite de lo que se les puede sacar en tributos.

Es motivo de alarma que en la última reforma aprobada se fija un impuesto que se aplica aunque las empresas tengan pérdidas lo que, de manera inexorable, llevará a su descapitalización, además de golpear su capacidad para competir con productores externos.

La guerra del crimen

contra los salvadoreños

Sacar el dinero que se pueda va aparejado con que nadie ve que esos recursos se usen para beneficiar a la población, mejorar los servicios públicos y hacer obra. Exprimir al máximo es provechoso una vez, pero al reducir la capacidad de generar bienes y empleo, también decrecerá la recaudación fiscal en los sucesivos períodos, lo que va a ocurrir a muy corto plazo. ¿Qué se hará entonces, más si, como se pronostica, la crisis internacional se profundiza?

A esto se suma la realidad de la violencia, una brutal agresión a todos los sectores que, en forma permanente, golpea a comunidades, familias y personas sin que nadie pueda anticipar dónde va a causar nuevas víctimas y en qué manera. Los extremos de insania a la que se ha llegado, los horrores perpetrados en niños, familias enteras, en viejos y jóvenes, contrastan con la actitud de muchos jueces que parecen echar mano de cualquier tecnicismo para poner en libertad a asesinos, narcotraficantes y secuestradores.

La impunidad, la falta de capacidad y la carencia de estrategias de lo que ha sido hasta hoy el aparato de seguridad del país, el desgano con que legisladores y funcionarios ven el problema, amenazan con convertir a El Salvador en un Estado crecientemente pobre sin posibilidad de escape.

Que Dios corra en auxilio de este pueblo.

elsalvador.com, Nada halagador es el rumbo del país

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