LPG-En El Salvador tenemos un problema básico de visión nacional

Posted on 2011/12/29

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Seguimos en el aire y lanzando tiros al aire. No es de extrañar que estemos en situación tan desfavorecida aun en contraste con países vecinos, cuyos problemas gruesos no son menores que los nuestros.

Escrito por Editorial
Jueves, 29 diciembre 2011 00:00

Hace unos pocos días, Juan José Daboub, que fue Director Gerente del Banco Mundial luego de ser Secretario Técnico de la Presidencia durante la Administración Flores, dijo en una entrevista con LPG que en el país “estamos viviendo una segunda década perdida”, trayendo al actual momento una expresión que fue muy ilustrativa de lo que pasaba socioeconómicamente durante la guerra interna. Más allá de que dicho calificativo se acepte o no, lo cierto es que la situación que vivimos en el presente es desactivadora en muchos sentidos, y eso resulta aún más deprimente y obstructor cuando nos hallamos en una coyuntura regional y global en la que la competitividad eficiente y proyectiva se ha venido convirtiendo en el principal factor de progreso real y sustentable, tanto para los países que han alcanzado la condición de desarrollados como para los que están en el arduo empeño por alcanzarla.

Y para que un país se vuelva competitivo de veras y en forma sostenible todas las experiencias verdaderamente exitosas indican que es preciso partir de un proyecto nacional, que funcione como tal conforme a las circunstancias sucesivas y cambiantes del respectivo proceso histórico. Lograr la estructuración de dicho proyecto requiere, como base insustituible, una visión de país que reconozca las ventajas estratégicas del mismo, las deficiencias estructurales por resolver, las prioridades productivas a las que hay que dedicarles los énfasis especiales y las condiciones humanas en las que se ha de sostener el conjunto del esfuerzo.

A estas alturas, ya nadie parece estar buscando “milagros económicos”, porque la realidad se ha venido imponiendo sobre todas las imágenes fantasiosas del desarrollo; pero sí es posible y realizable lograr resultados satisfactorios, estimulantes y de avanzada cuando las cosas se hacen bien y en los tiempos oportunos. Hacer las cosas bien requiere plantearse bien las cosas; y plantearse bien las cosas implica autoanalizarse con sinceridad y con voluntad transformadora seria, no caricaturesca. Nada de eso se ha dado hasta la fecha en el país. No tenemos visión integradora y, en consecuencia, tampoco tenemos proyecto al que dedicarle de manera ordenada y efectiva todas nuestras energías disponibles.

Una visión constructiva de país tiene que abarcar todo lo básico de la realidad en la que vivimos inmersos: lo político, lo social, lo económico, lo cultural, lo espiritual, lo ambiental, lo territorial; y todo ello con las debidas perspectivas. La visión debe entonces derivar en agenda, y la agenda concretarse en proyecto. Y nada de esto es teórico o simplemente técnico: es la nación como ser vivo haciéndose cargo funcionalmente de su propio proceso.

Por ahora, seguimos en el aire y lanzando tiros al aire. No es de extrañar, entonces, que estemos en situación tan desfavorecida aun en contraste con países vecinos, cuyos problemas gruesos no son menores que los nuestros. Esa sola comparación desalentadora debería movernos a buscar el rumbo que nos lleve a otros planos de realidad y de desarrollo.

Más que de “década perdida” tendríamos que estar hablando de tiempo perdido, lo cual aún es más grave. Porque perder el tiempo es malgastar la vida, y esto vale tanto para los individuos como para las sociedades. Tenemos mucho por hacer y mucho por ganar. Una visión positiva, realista y compartida es la primera tarea por concretar.

En El Salvador tenemos un problema básico de visión nacional

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