EDH-Cuando la soledad es un estadio vacío

Posted on 2011/12/29

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Cuando la soledad es un estadio vacío

Por Marvin Galeas* Miércoles, 28 de Diciembre de 2011

Antes de que estallara la guerra los gobiernos militares solían montar, el uno de mayo, partidos internacionales gratis, con el inconfesable propósito de contrarrestar las marchas de los trabajadores. A no pocos proletarios les tentaba la idea de asistir a ver un Saprissa-Alianza sin pagar nada, antes que ir a protestar.

Para resolver el asunto, un pragmático líder sindical, a quien le fascinaba el fútbol, propuso una solución salomónica: marchar temprano e ir al estadio después. Pasada la guerra, lo que son las cosas, tanto el fútbol como las marchas han perdido convocatoria. En la última final el estadio lucía algo vacío, sobre todo en los tendidos populares. A las marchas de protesta no les va mejor.

Con el paso del tiempo algunas cosas progresan, otras se deterioran. Así es la vida. Pero en el fútbol local, el pasado le gana por mucho al presente. La selección salvadoreña, fue la primera de Centroamérica en asistir a un mundial de fútbol.

Una década después repitió la hazaña, al clasificar por segunda vez, tras eliminar a México. Por esos mismos tiempos tres equipos salvadoreños fueron campeones de la Confederación Norte y Centro del Caribe: Alianza, Águila y FAS. Los santanecos incluso disputaron, en 1980, una final de clubes de América con el campeón de los Libertadores, Olimpia, de Paraguay.

Después de lo de España, que incluyó aquella escandalosa goleada de 10 a 1, triste record mundialista, nuestro fútbol entró en decadencia. La mediocridad es la palabra que mejor lo define. La selección de Costa Rica ha hecho brillantes partidos en los mundiales y sus clubes se destacan en las competencias regionales. Algo similar ocurre en Honduras.

Los mayores logros nuestros, en años, son: haber clasificado a dos hexagonales para quedar en penúltimo lugar, algunos destellos felices en la Copa de Oro y las goleadas a selecciones de países con menos habitantes que Soyapango. No es gran cosa.

La guerra fue un monstruo que devoró energías juveniles y convirtió canchas en campos de entrenamiento. Eso es cierto. Pero hace 20 años que el conflicto terminó y el fútbol sigue estancado. Los salvadoreños, como casi todos los latinoamericanos seguimos siendo apasionados de ese deporte, prueba de ello es el boom de la liga española en nuestro medio, para compensar nuestra melancolía por el fútbol local.

Tampoco es que no haya buenos futbolistas. Yo pondría a Fito Zelaya, Andrés Flores o Christian Bautista, para mencionar algunos, en cualquier liga del mundo. Pero el talento natural no florece en medio de condiciones que sacan lágrimas. Un reportaje de una cadena internacional que mostraba que se vive mejor en Etiopía que en la casa club del Atlético Balboa, provocó la conmiseración mundial. No es raro que acá el campeón nacional sea el equipo que paga a tiempo la planilla.

En los setenta yo vi jugar en el Cuscatlán a los mejores equipos de Suramérica: al Borussia, campeón de Europa y al Victoria campeón de Portugal. Antes mi papá había visto en el Flor Blanca al Santos de Pelé, campeón de Brasil y al Chelsea, campeón de Inglaterra. Ahora para ver a un buen rival de los nuestros hay que ir a Los Ángeles.

El problema no es la transmisión en directo de la liga española. También se transmite en México y Costa Rica, pero allá por sobre el Madrid y el Barcelona están los equipos nacionales. Lo que pasa es que no dan ganas de ir a un estadio y pagar caro, para ver un pobre espectáculo y encima encontrar al regreso con que te han robado el radio del carro.

El problema de nuestro fútbol, es de organización y planificación. Y sobre todo de visión y ambición. Las grandes empresas como responsabilidad social empresarial y a lo mejor también como negocio, deberían tomar cartas en el asunto.

(Felicidades a Abril María en su cumpleaños: fue ella, desde chiquita, quien llevó a toda la familia la pasión por el fútbol).

elsalvador.com, Cuando la soledad es un estadio vacío

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