EDH-¡Una tacita de chocolate con pan!

Posted on 2011/12/28

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Por Juan Valiente (y Boris Dubón).28 de Diciembre de 2011

Esta historia le tocó vivirla a un amigo mío, a Boris Dubón. Era Navidad en el año 1975, cuando Boris tenía apenas 8 años de edad. Ese año había sido difícil económicamente para su familia. Sin embargo, a pesar de ello, Boris y sus hermanos eran felices. Jugaban con cualquier cosa, hasta con las piedras.

Durante las noches previas a la Navidad, les encantaba salir con sus padres a "vitrinear" al centro o a escuchar a la banda de la Guardia Nacional tocar música navideña en el Portal La Dalia de San Salvador. En las calles sonaban canciones como "Oh, what a night!" del grupo Four Seasons y "Dreamer" de Supertramp.

En esos años todavía era costumbre comprar las tortillas que llegaban a vender de casa en casa. Javier era un niño de unos 12 años de edad, que llevaba todos los días las tortillas a casa de los Dubón. Siempre andaba descalzo. Vestía casi siempre un mismo pantalón gris descolorido y una camisa rota, la cual alguna vez había sido de color azul. Javier llevaba las tortillas a las 12 del mediodía durante la semana e incluso el sábado. Su mamá le llamaba la atención en muchas ocasiones, porque se sentaba en la puerta de la casa de los Dubón a ver televisión, retrasando el reparto del exquisito e infaltable producto en casas vecinas.

Por las tardes Javier aparecía de nuevo. Esta vez para jugar pelota a la hora en que jugaban Boris y sus hermanos. Siempre recuerdan a Javier descalzo y, en la planta de sus pies una gruesa capa de piel tostada, gracias a la cual no le molestaba el calor del pavimento. Haciéndose el gracioso, solía decir inocentemente que esos eran sus zapatos.

El 24 de diciembre de ese año, Javier, como acostumbraba, llegó apurado a dejar las tortillas para el almuerzo. Pero ese mediodía su rostro reflejaba algo especial, una alegría desbordada jamás vista. Estaba sonriente, inquieto y se le veía motivado como cualquier niño que sabe que ese día recibirá algo especial. La señora Dubón, al recibir las tortillas, no pudo contener la curiosidad sobre la contagiosa alegría que Javier mostraba y le preguntó acerca del motivo de su especial sonrisa de ese día.

Javier sin titubear contestó inmediatamente: "Es que fíjese que hoy, como es Navidad, mi mamá nos va a tener algo especial para la noche". Sin imaginar cuál sería la respuesta inocente de Javier y por la curiosidad de toda la familia, le repreguntó: "¿Y qué es lo que les va a tener tu mamá esta noche?". Javier respondió con las manos estiradas y entrelazadas demostrando gran felicidad: "Esta noche, como es Navidad, mi mamá nos tendrá una tacita de chocolate con pan".

Boris recuerda muy bien haber visto las lágrimas de su madre correr por sus mejillas y cómo todos los demás quedaron sorprendidos por la respuesta. Javier, pese a su corta edad, había dejado ese día en el corazón de los Dubón una lección para siempre. Desde hace 36 años, Boris y su familia siempre se enternecen al recordar esta historia de Javier.

¡Javier demostró cómo en la sencillez se puede también vivir intensamente la Navidad y quizás mejor! Debemos dar gracias a Dios por lo mucho que nos provee y debemos inculcarles a nuestros hijos que la Noche Buena es para amar y valorar lo maravilloso que ha sido la vida con nosotros. En cada noche, y en especial la de Navidad, debe bastar estar junto a la familia para ser felices, compartiendo tan sólo una tacita de chocolate con pan.

elsalvador.com, ¡Una tacita de chocolate con pan!

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